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lunes, 2 de abril de 2012

CUESTIÓN DE HOSPITALIDAD. SIN BANCOS EN SAN JUAN DE DIOS

Plaza de San Juan de Dios, antes de su nueva imagen
Siempre se ha dicho que Cádiz ostenta el honor de ser una de las ciudades más hospitalarias de Europa. Que sus ciudadanos abren la puerta de su casa al visitante y que no tienen el menor reparo en compartir lo poco que tienen. Todo ello, valga la aclaración, aderezado con las dosis de buen humor y el pensamiento liberal heredado de aquellos años en los que referirse a la "Tacita de Plata" era hablar de uno de los puertos marítimos más importantes del mundo. Qué menos ahora, que se celebra el bicentenario de la Pepa, que al visitante o vecino de la ciudad se le trate tan bien como se espera y se merece. Y digo esto porque, disculpen ustedes, pero me choca muchísimo que en la recién estrenada Plaza de San Juan de Dios, la que justo se enmarca frente al muelle y donde se asienta el consistorio gaditano, una de las más importantes de la ciudad, no se haya previsto la instalación de ningún banco donde sentarse a compartir la tarde gaditana.
Que puede que el actual Nuevo Mundo, me refiero al de la alta tecnología y el alto índice de estrés, no repare en el placer que proporciona sentarse unos minutos a hablar con los amigos o simplemente leer a gusto mientras siente la caricia de la brisa del mar, pero no discutirán ustedes que en una ciudad como Cádiz, en la que los índices demográficos apuntan a una población de lo más envejecida, los mayores no encuentren en San Juan de Dios un espacios donde en realidad poder relacionarse. Porque sí. Porque el gaditano hace mucha vida fuera de su casa y San Juan de Dios, desde tiempo ha, se ha situado como uno de los puntos neurálgicos de la ciudad. Y si no lo creen no tiene más que echar un vistazo a "El desafío del destino", la última novela de un servidor.
Lo dicho. Mucho 2012, pero señoras y señores míos, no entiendo cómo desde hace más de diez años se nos ha estado mortificando con la efeméride y ésta está pasando sin pena ni gloria para el resto del país y con fallos tan garrafales. Me pregunto si habrá responsables o si pronto alguien subsanará el error...

sábado, 22 de octubre de 2011

DANIEL SALTARES, UN ESPECTÁCULO CON MAYÚSCULAS




El flamenco no engaña. El flamenco es un arte que se siente, que se vive, que se descubre, que transmite de inmediato si alguien vale o no vale, si lo lleva dentro, sólo lo intenta o lo ha mamado desde la cuna. Si digo esto es porque pienso hablarles de DANIEL SALTARES, y cuando menciono a DANIEL SALTARES, permítanme que lo haga con mayúsculas porque, además de ganarse mi respeto (cosa que ya tenía desde hace tiempo) se merece enmarcarlo por derecho propio en la última categoría antes mencionada. La de los mejores. La de los sublimes. La de los más grandes.




DANIEL no es una promesa, ya ha dejado de serlo hace algún que otro año, es una MEGAESTRELLA destinada a conquistar un lugar privilegiado en el Olimpo de los bailaores flamencos.




SALTARES atesora desparpajo, arrojo, talento, desborde, humildad, sentido, tiento, pasión, toque, sabiduría, pundonor, garra, estilo... eso y mucho más. Arropado al cante por los colosales Selu del Puerto y Brenda García, su baile sin parangón pone la piel de gallina. Es un tipo con presencia y gallardía, un tipo carismático desde el minuto uno al último, un tipo que ha sabido conjugar su arte con las talentosas guitarras de Javier Ibañez y "El Archi" y la percusión de Adrián Trujillo. De este modo, nos presenta un magnífico espectáculo, en otros tiempos exclusivo de reyes, políticos o estrellas del celuloide, y que regala directamente para el pueblo. Para Cádiz y donde sea, porque con tanto arte, talento y pundonor, el mundo se le quedará pronto muy pequeño.




Recuerden muy bien lo que les digo, mi consejo es que empiecen a olvidarse ustedes de ese tal Joaquín Cortés y su gran elenco de sucedáneos. Y que conste que Joaquín es una estrella de lo más incuestionable. Pero más pronto que tarde, con un poco de suerte, me atrevo a garantizarles que llegará la era SALTARES por derecho propio. La etapa de este hombre que colmará grandes escenarios con la capacidad y suficiencia con la que llena ahora importantes y respetuosos templos del flamenco. Porque sí, porque el trabajo se percibe desde el arranque de las primeras notas. Su taconeo engancha, su presencia transmite, sus movimientos cautivan y su estilo para manejar la situación enamoran a un público que acaba rendido y levantándose enérgicamente de sus asientos para aplaudir a rabiar a un verdadero prodigio de las tablas.




Lo vivido esta noche en el Centro Municipal de Arte Flamenco de La Merced de Cádiz ha sido apoteósico. Brillante. Espléndido. Genial. Deslumbrante... y pongan ustedes un sinfín de calificativos positivos más. Todos los que estuvimos en ese foro abarrotado de público, debemos tener presente que hemos asistido a un espectáculo serio, noble, trabajado y con una garra y empaque muy fuera de lo común.




Señoras y señores del flamenco, sigan a este joven de cerca, vigilen sus pasos y no caigan en la trampa de llamar las cosas de forma equivocada. No digan arte, no digan flamenco, a partir de ahora digan DANIEL SALTARES. Y no se olviden de decirlo con mayúsculas, porque el talento innato es lo que tiene y merece.




Con todos mi respetos al resto y desde mi modesto punto de vista, en este grupo de jóvenes talentos he podido apreciar hoy lo mejor del flamenco en años en la ciudad de Cádiz. Casi "ná". Mi más sincera y sentida enhorabuena a este fascinante grupo al que le deseo todo lo mejor. Y trabajando de este modo, no me cabe la menor duda de que así será.


Un abrazo a todos.

miércoles, 22 de junio de 2011

DISCURSO DE INVESTIDURA DEL CONCEJAL DE CPER. FUE UN PLACER ESCRIBIRLO


Fachada del Ayuntamiento de Puerto Real (Cádiz)



Ricardo Jiménez (Concejal por CPER)





Saludos:


Aquí os dejo el discurso de investidura que pronunció Ricardo Jiménez, concejal de Ciudadanos por el Río (CPER) el pasado 11 de junio en el Ayuntamiento de Puerto Real (Cádiz). Fue un inmenso placer escribirlo y poner mi granito de arena en tan histórico momento. Espero que os guste.


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Señora Alcaldesa, miembros de la Corporación; amigos y amigas del Río San Pedro, señoras y señores.

El 28 de agosto de 1963, hace exactamente 48 años, Martín Luther King inició su ejemplarizante discurso con “I have a dream” “Tengo un sueño”…

Hace unos pocos meses, un grupo de vecinos de la puertorealeña barriada del Río San Pedro, desalentados por la actual situación económica y social, hastiados por el desamparo por parte de las administraciones, cansados de malvivir en un ejemplar enclave que entendían olvidado de la mano de Dios, y de alguno de sus propios dirigentes que, tiempo ha, se atrevió a calificar a su barrio como “terreno hostil”, tuvieron un sueño. Sí, un sueño. Un sueño que no fue otro que fundar un partido político que les permitiese formar parte activa de las decisiones de su ciudad. Un partido que les posibilitara formar parte del juego atendiendo a las reglas y normas establecidas. Sin crear revuelo ni efímeras revoluciones, sin llamar de forma ingente la atención, pero siempre con un objetivo común, manifiesto, sensato y evidente.

En ese momento, se lo puedo asegurar a cada uno de los presentes en este salón plenario. Nadie, ni un solo vecino o amigo, ni uno solo, apostaba un céntimo por el éxito de este insólito proyecto.

Hoy, 11 de junio de 2011, yo estoy aquí para hablar en nombre de todos los ciudadanos y ciudadanas que decidieron lanzarse a la calle y apoyarnos el pasado día 22 para hacernos llegar hasta aquí y hacer historia. Hoy, gracias a Ciudadanos por el Río, una de las barriadas más importantes de esta población y de la bahía, el Río San Pedro, tiene voz en esta casa del pueblo. Pero no solo ellos, no se equivoquen, porque también la tendrán esas barriadas que se sientan igual de abandonadas que la nuestra, porque los problemas son comunes y las soluciones son las mismas. Y ahí estaremos para apoyarlas también de forma solidaria, como hermanos, como vecinos, como amigos…

Hoy, ese gran equipo de trabajo que tanto ha luchado por impulsar y transmitir su propuesta a lo largo de la campaña electoral, puede estar orgulloso porque al fin estamos aquí. Y venimos dispuestos a trabajar y a colaborar, dispuestos a tender la mano a nuestra alcaldesa, a su partido, y al resto de las formaciones políticas, siempre y cuando busquemos entre todos lo mejor para el Río San Pedro y Puerto Real. Y deseo aclarar que esto no querrá decir que nos detengamos ahí, ya que con el apoyo y colaboración de nuestros vecinos y vecinas, intentaremos emprender acciones y proyectos tendentes a la mejora de nuestra barriada.

Es evidente que tras los resultados de las recientes elecciones municipales, el panorama político de nuestra localidad ha cambiado totalmente con la llegada de savia nueva y prósperas ideas. Una renovación que llega de la mano del Partido Andalucista encabezado por nuestra nueva alcaldesa Maribel Peinado, a quien desde este momento le deseamos la mejor de las suertes y que sepa atender y superar con creces las expectativas que ha despertado en Puerto Real. Atrás queda ya, desde hoy mismo, muchos años de historia que ahora toca recuperar. Será un duro trabajo, pero nadie aseguró nunca que fuera fácil. Hombro con hombro pues, todos los que estamos aquí, pero sobre todo el equipo de gobierno, tiene la ardua misión de generar ilusión, esperanza y bienestar a los puertorrealeños.

Y no lo digo yo, que son muchos los que sostienen que residimos en un enclave perfecto en el que, si somos capaces, se pueden llegar a hacer grandes cosas. Pero ojo! Aviso! siempre, señora alcaldesa con trabajo, respeto, coherencia y sin recaer en los mismos errores del pasado. No lo olvide. Porque ahí estaremos nosotros siempre para recordárselo, como es nuestra misión en la oposición. Una oposición que espero que esté marcada por el diálogo, el consenso, la cordialidad y las ganas de cumplir los designios del bienestar del ciudadano.

Sí, señoras y señores, detrás de los muchísimos votantes que respaldaron a Ciudadanos por el Río, hay otras muchísimas personas más. Y todas, como quiso en su día el gran Martin Luther King, comparten el idéntico sueño de despertar en un lugar mejor. Un lugar con trabajo y futuro, con buenos centros educativos, con limpieza en sus calles, con adecuados parques infantiles, con seguridad, con fiables equipamientos, sin cables de alta tensión encima de las cabezas de sus ciudadanos, con cursos y formación adecuada para los jóvenes, con zonas de ocio para ellos y por supuesto para nuestros mayores...

Y para concluir y no extenderme demasiado en mi intervención, no me queda más que decir que intentaré cumplir a rajatabla y con orgullo el importante papel que me ha correspondido llevar en esta legislatura. Papel que no es otro que el de representar a la barriada a la que pertenezco y atender las demandas de los vecinos de otras zonas que también ansían progresar. Porque como insistimos en nuestro programa, queremos que CPER se caracterice por ser una formación moderna, eficaz, abierta y plural. Una formación dispuesta a escuchar y llevar la voz de la calle a las instituciones pertinentes. Por fin eso ya es posible. Por eso, puede que ese sueño de hace meses… se esté haciendo ya realidad.

Dicho esto, no me queda más que agradecerles la atención prestada y desearle a nuestra nueva alcaldesa y a su Equipo de Gobierno, la mejor de las suertes y entendimiento con el resto de las formaciones políticas para esta nueva legislatura. Recuerden ustedes que estamos aquí y que, al fin y al cabo, aunque desde posturas diferentes pero no enfrentadas, todos queremos y deseamos lo mismo: lo mejor para nuestro querido PUERTO REAL.

Señoras y señores, el 28 de agosto de 1963, hace 48 años, Martín Luther King abrió su ejemplarizante discurso con “I have a dream” Yo tengo un sueño… Muchas gracias…

lunes, 23 de mayo de 2011

EL RIO SAN PEDRO Y CPER HACEN HISTORIA.





Dicen los entendidos que uno suele ser esclavo de sus palabras y dueños de sus silencios. Otros también aseguran que el ser humano resulta tan imprevisible que, tras recibir estimulos negativos, puede optar por dos caminos de lo más opuestos: o rendirse o crecerse ante la adversidad. Y esto último es lo que ha sucedido recientemente con la formación "Ciudadanos por el Río" (CPER), encabezada por Ricardo Jiménez en Puerto Real (Cádiz), con la que he tenido la oportunidad y el placer de colaborar activamente en su camino hacia labrarse un hueco en la historia. Y digo bien. Ha hecho historia porque ha sido una formación que, partiendo de la indignación social y la pésima situación que nos ha correspondido vivir, ha logrado congregar a un grupo de ciudadan@s para luchar por los intereses de un barrio. Y todo ello atendiendo a las reglas fijadas. A las normas establecidas. Como una revolución callada. En la sombra. Y tanto han trabajado y luchado por implantar su idea que, contra todo pronóstico y cientos de zancadillas, han logrado su ansiada concejalía. A algunos puede que esto tampoco les diga mucho, pero sí cuando uno tiene en cuenta que el partido se fundó hace apenas cinco meses, que muy pocos votos le han separado de lograr el segundo concejal, y que se ha quedado a sólo uno de igualar en el Ayuntamiento con todopoderosas formaciones nacionales como PSOE, PP, IU o Los Verdes. (Huelga destacar ahora los 12 concejales logrados por el PA, con Maribel Peinado a la cabeza, que ha logrado sobrada y merecidamente la alcaldía. Le deseo la mejor de las suertes).


De este modo, con trabajo, humildad y mucho tesón, CPER iniciará estos cuatro años una labor importante para un barrio de la bahía de Cádiz que se siente olvidado y que ansía que su voz cuente de una vez por todas en la vida política y social de su ciudad.


No hace mucho, a poco de comenzar la campaña (y ahora entenderán por qué comencé el artículo de esta manera), en el transcurso de una intervención televisiva, el señor Fernando Santiago, presidente de la Asociación de la Prensa de Cádiz, pronosticó que CPER se desinflaría a medida que avanzara la campaña. Poco futuro de éxito ofrecía pues para este partido del cual no entendía sus intensiones ni intereses. Sin embargo, lo que son las cosas, el 22 de mayo un barrio entero se movilizó para hacer historia y conseguir hacerse oir en el Consistorio de Puerto Real, contribuyendo a acabar de paso con la durabilidad en el poder del incombustible José Antonio Barroso.


Ignoro qué cara habrá puesto ahora el señor Santiago cuando al abrir el periódico tras las elecciones se percató de que su pronóstico fue de lo más desacertado. Pues bien se ha podido comprobar que gracias a los 1251 votantes del CPER, ni el partido se vino abajo, ni los grandes partidos se vinieron arriba aglutinando todos los votos, como él también preveía.


Dicho lo cual, quiero pensar que CPER tomó sus palabras como un acicate para seguir trabajando con mayor intensidad y creer en sus posibilidades. Es la magia de la política. Así, yno de otro modo, con limpieza y sin trampas, es como se ha llegado a un primer objetivo que llevará a muchos más.


Dicen que en Cádiz, hace casi 200 años nació la Constitución de la Pepa. Ahora, los libros deberían escribir que también en la bahía de Cádiz, muy cerca desde donde los franceses asediaban a los gaditanos allá por 1812, un barrio entero decidió levantarse para acudir en masa a las urnas y lograr que por fin se obtuviese voz en un Ayuntamiento que siempre le dio la espalda.


Vaya desde aquí, desde el periscopio, desde mi modesto blog, mi más sincera enhorabuena no sólo a cada integrante del CPER, sino a cada vecino de esta gran barriada Puertorrealeña, de la cual ya tienen un primer motivo de sentirse realmente satisfechos y orgullosos. A buen seguro que pronto, todos unidos, llegarán muchos más motivos por los que estarlo.


Un abrazo muy fuerte a todos.

jueves, 24 de febrero de 2011

LA SEÑORA MOSQUERA, BARROSO Y EL PARQUE PARA PERROS







Se aproximan las elecciones municipales y, como es de suponer, emulando a los pésimos estudiantes que no se aplican durante el curso, los políticos se precipitan para intentar parchear aquellos proyectos inacabados o malogrados durante la legislatura. Todo ello, como es de suponer, con el objeto de inculcar a la apática población que han estado trabajando a destajo por el bien común.

Por ello, y en concreto en lo que concierne a la barriada del Río San Pedro (Puerto Real, Cádiz), se da el caso de que en poco menos de un mes, la señora Ana Mosquera haya doblegado esfuerzos para aparecer más de la cuenta y dejar a todos contentos. Valga como ejemplo la reciente colocación de la primera piedra de un club Náutico que solo Dios sabe cuándo se culminará, la veloz fumigación de las procesionarias que únicamente ha existido en su imaginación o que se ha realizado de cualquier manera y, como último y sutil efecto electoral, el restablecimiento de las obras de ampliación del tan esperado parque infantil, que por cierto lleva un retraso de unos cuantos años. Y aquí me voy a detener.

Un parque infantil, también para adultos, en el que sobre la misma arena se ha procedido al montaje de cuatro armatostes que intentan justificar el enorme esfuerzo de un arruinado Ayuntamiento. Un parque infantil que contendrá además a una enorme zona destinada a la defecación de las mascotas del barrio. Quizás esto estaría bien, siempre y cuando esta área, que a buen seguro será un ingente foco de infecciones, malos olores y que no contará ni por asomo de una higiene diaria, semanal o ni siquiera mensual, no estuviese emplazada no sólo junto a una zona de juegos de los más pequeños, sino anexo al centro de educación infantil. ¿Se puede ser tan inepto, cegato o incompetente para no percatarse de que se está jugando con la salubridad de los que más queremos, de los más indefensos, de los más inocentes? ¿No era Puerto Real ciudad amiga de la infancia?

Lo dicho, en esta carrera electoral parece que todo vale para alcanzar los votos que les permitan afianzarse a un sillón que suele quedarles bien grande. A un lugar desde el que se suele pensar que la ciudadanía es imbécil y que nunca va a reaccionar porque en este bendito país tan acostumbrado a los ladrones y a la impunidad de los escándalos de guante blanco, por desgracia, al que da un paso al frente se le tacha de idiota o insensato. "Total, para qué, si todo va a seguir igual", suelen decir. Pues no. Lo siento. Aquí queda mi protesta para que se sepa muy bien lo que se está haciendo para intentar acallar las voces de un barrio que empieza a estar harto de ser la cenicienta de la bahía. Un barrio que está cansado de tanta corrupción encubierta. Un barrio que está hasta la coronilla de soportar los cables de alta tensión, las pésimas comunicaciones, el desempleo, la drogadicción, la suciedad, las decenas de proyectos inacabados y, sobre todo, hastiados de soportar a dirigentes que solo se acuerdan de la existencia de este lugar en los momentos oportunos para intentar colgarse unas inmerecidas medallas.

Señora Mosquera, señor Barroso, les suplico encarecidamente que sean verdaderamente consecuentes con los actos que realizan y, por favor, les ruego que revisen sus conciencias y no subestimen más a ese pueblo que un día, en buena hora, creyó en su palabra y les concedió su confianza.

lunes, 27 de septiembre de 2010

CARTA ABIERTA A ANA MOSQUERA




No puede invadirme más sentimiento que la decepción ante los que, con notables y redundantes golpes en el pecho, suelen alardear de defender los intereses vecinales para que luego, tras el opaco cristal de la tramoya administrativa, todas sus palabras y acciones perezcan desfallecidas a las orillas de los compromisos incumplidos. Y eso, y mucho que lo lamento, es lo que me ha ocurrido con Ana Mosquera. La vecina, que no política.

Siendo de lo más sincero, prefiero anquilosar en mi retina la imagen de esa energética mujer con la que el destino me hizo coincidir en la mesa electoral de hace unos pocos años y que, ilusionada, atestó mi cerebro con mil sueños y proyectos que pensaba impulsar en el Río San Pedro, siempre y cuando tuviese opción a hacerlo. Por supuesto, también me habló de ciertos planes que aguardaban a unos vecinos que por desgracia se sentían, se sienten y se siguen sintiendo abandonados desde hace demasiado por una y otra administración de la bahía. Entonces, iluso de mí, pensé que quizás el tiempo y la suerte de los comicios nos podría conceder una digna representante que diese por fin voz a las demandas de ésta, nuestra tan necesitada barriada.

Pero he aquí que no. Que me equivoqué. Que quizás Mosquera, atraída por los cantos de sirena de la política y la popularidad que ésta conlleva a nivel local, comenzó a despojarse de sus ideas iniciales al mismo ritmo que hiciese el cerdito Snowball en la antológica obra de "Animales de la Granja" de George Orwell, cuya lectura nunca pasa de moda y les sugiero de forma encarecida.

Todo esto sale a colación porque desde hace un tiempo, y hastiados del insolente y constante ninguneo que sufrimos por parte de nuestros gobernantes (entiéndase la escala de éstos de mayor a menor o viceversa hasta alcanzar lo más alto de la Moncloa), un grupo de vecinos del Río San Pedro hemos decidido unir nuestras fuerzas para intentar acabar con un terrible problema que llevamos padeciendo durante años. Hoy por hoy importa un mismo bledo si nuestras calles sufren el inevitable deterioro de la edad, si escasean puntos de luz o papeleras, si carecemos de biblioteca, de parques infantiles en aceptable estado, de cursos de formación para jóvenes, desempleados y mujeres, de un decente paseo marítimo o que a las obras que empiezan nunca se les dé el último empujón para acabar; lo que nos importa ahora y desde hace años, sobre todo, es que sobre nuestras cabezas transcurra un cableado de Alta Tensión de 400 Kw que pone seriamente en peligro la salubridad de todos los vecinos, en especial la de los más pequeños. La de los seres que más queremos y que conforman el germén de nuestras esperanzas e ilusiones. El futuro.

No considero que sea el momento adecuado de desgranar el sinfín de enfermedades que comporta el hecho de residir en un barrio envuelto por completo por la corriente electromagnética. Y que nadie piense que me invento nada o se ha instalado gratuitamente en mi ánimo sembrar la alarma general. Que es la propia Administración, a través de la actual legislación de Alta Tensión, la que establece que por cada kilowatio debe existir una separación mínima a vivienda de un metro de distancia, por lo que esa línea de Alta Tensión tendría que haber sido debidamente soterrada o desviada hasta las afueras del barrio (más allá de los 400 metros); y no a quince escasos como se sitúa en la actualidad desde hace demasiado tiempo.

Cual ilusionados autómatas, llevamos más de una década escuchando decenas de pretensiones y promesas encaminadas a erradicar este grave problema del que al final, al más puro estilo de Poncio Pilatos, el que más y el que menos se planta sin decir ni hacer nada al respecto. Es probable que todo se deba a la apatía y la desilusión general que suele envenenar este país o porque, en realidad, lo que pueda ocurrirles a unos pocos miles de personas que habitamos en el Río se las trae a los políticos al mismo pairo. Por eso, hartos de la desidia institucional, hartos del abandono y de navegar a la deriva sin merecerlo, como bien firmaría el mismo Uderzo con su famosa aldea gala, hemos decidido plantarnos y hacer saber que ya es hora de que vivamos con salud. De que todo el mundo se entere de que la ley nos asiste y ampara y que nadie tiene el menor derecho a torearnos por más tiempo mientras los organismos institucionales deciden torcer la mirada hacia el lado contrario. Es por eso por lo que muchos de los vecinos del Río San Pedro nos hemos volcado para solicitar estos días las firmas y el apoyo a un manifiesto en favor de que el cableado sea soterrado o desplazado de una vez para que nuestros hijos crezcan en paz, sin el menor temor a la enfermedad o a algún daño irreparable de los que los únicos culpables serán los políticos y quiénes por ignorancia decidan ponerse la venda en los ojos. Y he aquí, tras esta reflexión, donde una hoja de firmas recala en las manos de Ana Mosquera para que ésta, sorprendentemente, rechace de plano su apoyo, probablemente ante el temor, me atrevo a pensar, de que nuestra iniciativa común se trate de un tejemaneje político. Nada más lejos de la realidad, señora Mosquera. Se lo afirmo con la mano en el corazón. Y ojo, que pienso que está usted en su pleno derecho a actuar como guste, como cualquier ciudadano y bien dicta nuestro texto constitucional, pero entonces, siendo así, le ruego que tenga el detalle de no caminar por la vida como una ferviente e innegable defensora de los intereses del Río San Pedro cuando en realidad sabe muy bien que eso no es cierto. Y es que cuando se le ha solicitado su respaldo en calidad de vecina, que no de representante de su partido, usted ha sido capaz de ignorarnos y enmascarar la realidad con mil pretextos sin tener presente que mientras duerme en su casa está recibiendo la misma radiación electromagnética que el resto de vecinos, aquélla que puede apagar lentamente y sin remedio su vida o la de los suyos.

Que sepa y entienda que si algunos de sus vecinos (entre los que me incluyo) invertimos nuestro tiempo y esfuerzo en recopilar firmas es por el bienestar de usted también. Por su salud y la de sus seres queridos. Por la de toda persona que reside en esta barriada y que solo desea vivir en este bello enclave de la bahía con las mínimas garantías de seguridad sin sentirse conejillos de Indias de ésta o esa compañía eléctrica que antepone sus enormes beneficios a la salud de los más pequeños.

Sí, me ha decepcionado, señora Mosquera. Y mucho. Aunque como bien sabemos desde pequeños, rectificar es de sabios y perdonar también. Por eso le invito a que reconsidere su acción. A que tome estas palabras como un acto de reflexión o crítica constructiva, como un gesto de buena voluntad de unos vecinos que merecen ser escuchados. Su firma será entonces bien recibida y sumará una más. Y no crea que será más importante que la mía o la de la vecina del tercero izquierda o la de la panadera o la del mecánico del bajo b. Simplemente será una más que apoye la primera piedra del cambio hacia un futuro Río San Pedro salubre y sin riesgo de enfermedades.

Y sí, aunque hasta a usted misma le cueste creerlo, aún algunos residentes del barrio siguen creyendo en su persona como una digna representante vecinal, por eso, ahora más que nunca, por la salud de las mujeres, hombres, niños y mayores del Río San Pedro, le invito personalmente a que, no como política sino como ser humano, reconsidere su postura y acepte solidarizarse, apoyar y luchar por esta noble causa en virtud del bienestar de la ciudadanía. Será bien recibida, como cualquier vecino. Usted misma.

miércoles, 12 de agosto de 2009

PAGA TU, QUE YO LO HARÉ CUANDO ME DE LA GANA


No es de recibo que en un país "presuntamente" civilizado como el nuestro, sean las propias personas encargadas de hacer cumplir la ley las primeras en incumplir sus responsabilidades y/o promesas. Lo digo porque, como norma general, cuando a cada españolito de a pie nos llega cualquier recibo, más vale que nos demos prisa en pagar antes de asistir a cómo nos cortan el suministro o, en menos que canta un gallo recibimos una misiva en la que, eso sí, amablemente y amparándose en mil y un recovecos de la ley, se nos amenaza con embargarnos las cuentas. Sin embargo, cuando es la propia administración la que debe pagar al contribuyente parece que la ley se las apaña para darle la vuelta a la tortilla y proteger al deudor con la fórmula de "tranquilidad, que puede abonar lo que debe en cuanto al funcionario incompetente de turno le salga del mismo pito".


Lo que digo le sonará bastante a miles de autónomos de este país que han visto como han debido afrontar el impuesto del IVA de facturas y facturas sin haberlas cobrado debido a que Ayuntamientos, Diputaciones, Delegaciones, Gobiernos Autonómicos o el propio Estado no paga como debe, no ya en los plazos que antes se entendían "normales" como medio año o un año, sino que hablamos de trabajos o servicios realizados desde hace más de dos años.


A todo esto, el ritmo de actividades de los Ayuntamientos, en vez de contenerse, continúa aumentando como si no pasara nada. Como si la crisis no existiera. Como intentando ocultar esta realidad a toda costa mientras se aparententa que no ocurre nada cuando no es así. Cuando cientos y cientos de autónomos y pequeñas empresas están ahogadas por su pésima gestión y al borde del cierre porque ellos sí pueden exigir y malgastar al mismo tiempo pero gracias a la burocracia y la permisibilidad de este país están excentos de pagar en el momento debido.


Y yo me pregunto, ¿estamos entonces ante el hecho de que descaradamente la ley no es igual para todos? Evidente y tristemente, creo que una vez más es así. Porque a ver quien es el guapo que tiene los arrestos para amenazar al Ayuntamiento y embargar sus cuentas sin entrar en una lista negra y tener que hacer las maletas para huir a otra ciudad.


Para terminar y por si alguien no ha acabado de entenderlo, me permito exponer sólo un ejemplo ilustrativo respecto a mi ciudad, que puede extrapolarse sin problemas a cualquier parte de España. Hoy, 12 de agosto, Diario de Cádiz se hace eco del caso de un artesano local, Fernando Benitez, que reclama al Consistorio facturas por valor de 4.400 euros desde hace más dos años y que lo ha hecho público colocando un cartel de protesta en el escaparate de su tienda. Por su parte, el Ayuntamiento en boca del teniente de alcalde, Pepe Blas, ha venido a decir que "es normal que se tarde en estos casos". Cabe recordar, mientras tanto, que mientras decenas de PYMES gaditanas están en la situación del señor Benitez, el Consistorio dirigido por la señora Teófila Martínez ha decidido, en plena crisis, solicitar un préstamo de más de 40 millones de euros para las obras de la Tribuna del estadio Ramón de Carranza, donde imagino que, al igual que confía en concluir todas las obras que viene realizando en la ciudad antes del 2012, espera que en ese mágico año el Cádiz C.F. dispute la fase final de la Champions League.



domingo, 28 de junio de 2009

EL CÓDIGO, TU PUNTO DE ENCUENTRO EN PUERTO REAL











Hoy domingo quisiera hacernos una recomendación gastronómica para aquellos que vengan a visitar Cádiz y su bahía. Se trata de la taberna "El código", situada en pleno corazón de Puerto Real, concretamente en la calle Nueva y, para ser más exactos, enclavado en el mismo local que antes se conocía como "Casa Paulino".

"El Código" es un local ambientado claramente en el bestseller de Dan Brown. (Ojo al detallazo de "El hombre de Vitruvio" que nos acompaña en la escalera de acceso a la planta superior). Aunque escaso aún de detalles que irán llegando poco a poco, ya que la primera idea no era esa, lo importante es que cuenta con un magnífico servicio, una terraza espléndida interior y otra exterior, buena cocina y una relación precio calidad excelente. Precios bajísimos y con tapas incluídas con la bebida. Un detallazo.

Dicho local, que por cierto abre sus puertas de 7 de la mañana hasta cierre, contiene además de precios anticrisis, ofertas en desayunos, descuentos en almuerzos, comida para llevar... ¡Y hasta churros con chocolate! Ahí es nada.

Es un lugar nuevo, refrescante, familiar y con un toque que hace sentirse bien al cliente desde que llega hasta que decide abandonarlo para pasear por las calles de Puerto Real.

Está regentado por Manuel Miranda, hostelero gaditano y primo de un servidor, que ya abrió en su día en Madrid (y con mucho éxito), el bar "Lus Enemigos", situado en la calle Ezequiel Solano. Esta vez, Manuel se ha armado de paciencia pues ha resistido año y medio de obras y el rechazo de tres proyectos anteriores para el mismo local. Muchos hubieran arrojado la toalla con tanta traba administrativa, os lo puedo asegurar. Él no. Por eso es grande y se merece triunfar como estoy seguro que lo hará.

Aquí os dejo unas fotos de la inauguración del local y un par de ellas en las que aparezco junto con Manuel Miranda. Llenazo para el estreno, que no dudo que se repita más y más. Quedáis invitados pues a visitar este local, adentraros en buscar el Código y si no, pues disfrutad con los amigos entre buenas bebidas, tapas y mejor ambiente.

Por allí nos veremos más de una vez...
Fotografías: Foto 1- Detalle de "El hombre de Vitruvio" en las escaleras del local.
Foto 2- Javier Miranda, el "Barman". Dicen de él que sirve unos "pelotazos" de gran calidad, mejores que los de Federer y Nadal juntos en Roland Garros.
Foto 3- Un servidor, Javier Castro, junto a Manuel Miranda, el jefazo y responsable de este proyecto. Un gran emprendedor y mejor persona.
Foto 4- Exterior del local. Muy ambientado. Por cierto, creo que el cartel del local aún es provisional.

lunes, 16 de febrero de 2009

UN PROYECTO ILUSIONANTE...¿A QUÉ VIENE ALGUIEN Y LO JODE?


Cuando este pasado fin de semana leí las noticias de la prensa local gaditana, no pude ocultar mi sorpresa al comprobar, que entre tanta crisis y mal rollo, despuntaba una buena nueva que venía a alimentar la esperanza de la ciudad. Más concretamente la de una de las zonas más desaprovechadas de la misma: La zona franca. Para más detalle, la entrada de Cádiz según se llega por el Puente Carranza. Allí, junto a una fábrica de Altadis que agoniza desde hace años y cuyos trabajadores ya juegan al “pito pito gorgorito” para ver a quién le toca marcharse antes, parece que un grupo de inversores holandeses han fijado sus miras para, aprovechando el cierre de varios locales y empresas junto al Supersol de toda la vida, estudiar la construcción de un nuevo centro comercial que podría generar, según un par de consultoras que han llevado a cabo y en secreto el estudio del proyecto, unos dos mil puestos de trabajo.

Convendrán conmigo que, después de los despidos continuos en Airbus, Altadis o General Motors o los cierres definitivos Delphi y muchas de las pequeñas y medianas empresas del entorno de la Bahía, esta noticia llega como agua de mayo. Ahora sólo resta que el proyecto continúe adelante y que no quede, como casi siempre, en agua de borrajas o una inocentada más a las que, por desgracia, ya estamos tan acostumbrados en esta provincia de España en la que casi todo nos lo solemos tomar finalmente a broma, cuando no a cachondeo.

Entiendo y eso es lo que más me asusta, que un proyecto de este calibre implicará grandes cantidades de euros de por medio, y ahí es donde radica el riesgo de que, como viene siendo habitual, algún listo/a encubierto/a aparezca en la escena para intentar sacar tajada y forrarse a costa de estos holandeses hasta que los haga desistir y todo quede en el maldito intento. Ojo, que nadie se escandalice ni ponga el grito en el cielo por lo que digo, porque si atendemos a las noticias diarias de nuestro país, caeremos en la cuenta de que el trinomio política-intereses comunes-corrupción, es el pan nuestro de cada día. Un hecho que ya contemplamos tan normal, que cuando se descubre a un nuevo político corrupto, sea del partido que sea, uno ya no levanta ni la ceja.

Por eso, aunque me lo anuncien a bombo y platillo, (y quizás porque uno ya se está acostumbrando a tener tantas muescas en el órgano de la ilusión) hasta que no vea el centro comercial levantado y con ambiente en la puerta para entrar, no me creeré absolutamente nada. Porque sí. Porque es así. Porque lo que aún ni siquiera sospechan estos señores holandeses es que, a pesar de las necesidades de nuestra tierra y que muchos matarían por trabajar en dicho proyecto, dentro de poco, y si no al tiempo, empezarán a ahogarse en un sinfín de papeles y burócratas con tendencia a poner la mano.

Ojalá me equivoque y dentro de muy poco, alguien me diga que debo retractarme de mis palabras, porque eso significará que nada más y nada menos que 2000 gaditanos tendrán la oportunidad de vivir e ilusionarse como dignamente se merecen.

Por favor, señores políticos y demás miembros (“miembras”) de entes que se puedan verse implicados de alguna manera en este sueño, ya sea Ayuntamiento, Diputación, Junta de Andalucía, Estado, etc. les ruego encarecidamente desde el periscopio que, por una puñetera y jodida vez, dejen a un lado sus diferencias (e intereses particulares el que pensara tenerlo) y miren por el bien común de una ciudad que se muere a marchas forzadas
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miércoles, 11 de febrero de 2009

¿DÓNDE HEMOS DEJADO LA SOLIDARIDAD? EN YOUTUBE




Ante todo, desde el periscopio, quisiera enviarle un sincero y afectuoso mensaje de apoyo a nuestra Concejala de Parques y Jardines, Carmen Obregón, por su reciente accidente de tráfico. Celebro enormemente que todo quedara en un buen susto y que, por fortuna, ya se encuentre mejor y recuperándose tan sólo de unas pocas contusiones y el mal rato que se pasa en esos momentos.

En cualquier caso, doña Carmen, quisiera comentarle que, no dudando en absoluto de sus manifestaciones aparecidas en “Diario de Cádiz”, lo cierto es que, teniendo en cuenta lo aparatoso del accidente, el lugar concreto en que sucedió (una recta de dos carriles limitada a 50 kilómetros hora), la buena meteorología y cómo quedó su coche sobre la calzada, no estará en desacuerdo conmigo que cualquiera que estudie las fotos no deje de preguntarse si el conductor del mismo “llevaba dos copas de más, iría hablando por el móvil, cambiando la emisora de radio o distraído en otros menesteres”. (Y si no haga la prueba). Ojo, que no digo en absoluto que usted entrara en estas tres teorías, que ya ha dejado suficientemente claro que no, pero por lógica, y teniendo en cuenta que el vehículo volcó tanto o más espectacularmente que los eternos perseguidores del equipo A, es lógico que a todo ser viviente le ronde estas cosas por la cabeza.

Cierto es que el vehículo que ocupaba el carril derecho y que provocó su urgente maniobra no debía estar detenido ahí, pero también convendrá conmigo que, en condiciones normales no hubiera ocurrido nada, pues la simple lógica, en estas circunstancias, invita (si no hay nervios de por medio) a pisar a fondo el freno y no a acelerar para intentar tomar impulso en el volantazo. Dicho esto, y teniendo en cuenta que conducía de forma correcta, imagino que como muchas veces les ocurre a muchos conductores, deberá entonces preguntarse qué es lo que falló para que no se vuelva a repetir y volver a poner en riesgo su vida.

Pasando a otra página del capítulo, lo que no me parece de ninguna manera justificable es que, tras producirse el accidente, los viandantes no se atrevieran a auxiliarla y sí en cambio a rodearla para sacar sus teléfonos móviles y cámaras con objeto de no sólo guardar una instantánea para el recuerdo sino, posteriormente, darse “patadas en el culo” para colgarla en internet. Y es que mucho me temo, con actos como este, que los valores principales y mínimos que se le puede pedir a una persona se están perdiendo a marchas forzadas. Quizás por ello, esa máxima consistente en “ayudar al prójimo” ha pasado a convertirse en “solidaridad youtube”, es decir, “ayudo a todos a saber qué es lo que ha pasado a través de mi móvil sin importarme la escena en sí”.

Es deleznable, de mal gusto y repito que injustificable, mire por donde se mire, que sólo dos personas se prestaran a ayudarla mientras el resto, bajo la socorrida premisa de “yo no me meto en líos”, pasaron olímpicamente del asunto. Es una lástima, pero no se apure, no le de más vueltas señora concejala, lo que le ha ocurrido no supone más que un claro ejemplo de la estúpida y circense sociedad sin valores que estamos fabricando entre todos y que dejaremos como herencia a nuestros hijos.

De todas maneras y si le sirve de consuelo, viviendo en Cádiz no tiene de qué preocuparse, ya que si nadie le tendió la mano en el momento que sí lo necesitó, ahora verá como en Carnavales, la fiesta en la que todo se suele solucionar en esta tierra, alguien purificará su alma dedicándole un cuplé o un bonito pasodoble. Y Santas Pascuas.
Que se mejore, señora Obregón.

martes, 10 de febrero de 2009

LAS CASAS QUE SE CONSTRUYEN POR EL TEJADO


Cuando se le cuestiona a alguien del entorno de la Bahía ¿por qué razón no suele venir a Cádiz? La respuesta tiende a ser siempre la misma: “Porque no hay un puñetero sitio en el que aparcar”. Sí, muchos me dirán que esto no se corresponde a la realidad puesto que existen los parkings públicos, pero lo que nunca se menciona es que la mayoría de ellos, por no decir todos, presentan precios abusivos que invitan al visitante a poco menos que no regresar jamás. Me importa un mismo pepino en este momento quién o no es el responsable de esto, pero sospecho que las miradas apuntan de nuevo a los mismos de siempre.

Si a los mencionados precios desorbitados unimos la escasez de suelo para aparcar en esta isla-ciudad, las zonas azules más caras de España y el cada vez más paupérrimo poder adquisitivo de los gaditanos, nos encontramos de lleno ante una serie de circunstancias que no ayudan en absoluto a que nuestro Cádiz pueda ser considerado como un aceptable destino turístico. En alusión a esto, recuerdo que un amigo valenciano que solía dejarse "caer" por estas tierras los veranos me comentó: "La ciudad es magnífica, playas las que quieras y gente estupenda, pero intentar aparcar todos los días es un suplicio".

Por si no fuera suficiente todo esto, ahora, las mentes pensantes del nuevo PGOU (Plan General de Ordenación Urbana) estudian, entre otras medidas, peatonalizar una buena parte del paseo marítimo y sus calles adyacentes. Qué bonito sería la costa de esta manera. Con un plan “30”, es decir, coches circulando a velocidad calmada, cientos de bicicletas y otros tantos paseantes. Sin embargo, volvemos a lo mismo. Aquel o aquellos que se están cuestionando esto, imagino que son los mismos que disponen de coche con chofer que le lleva y le trae al trabajo y automóvil particular en el garaje de su chalet con su pertinente tarjeta de “aquí aparco por la misma geta” que suelen poseer, a modo de privilegio, muchos miembros del Ayuntamiento, Diputación Provincial, Junta de Andalucía, etc.

En cualquier caso, debo admitir que la idea de peatonalizar la zona no me parece del todo mal, siempre y cuando, insisto, mientras no se pretenda construir la casa por el tejado. Para ello, la única manera que se me ocurre sería acondicionar varias fincas o zonas colindantes con plazas de aparcamiento GRATUITAS para que a los visitantes les sea cómodo venir en coche a nuestra ciudad y disfrutar de ella sin que tengan que dar mil vueltas y terminen marchándose desesperados o con el mal sabor de boca de que en los “parkings” se les ha atracado casi a mano armada. Como suele ser, para variar, norma común por estos lares.

viernes, 6 de febrero de 2009

QUE VIENE UN TORNADO




Un tornado es lo que tendría que haber venido para limpiar muchas áreas de nuestra administración. Porque no caben excusas y si empezar a depurar responsabilidades por la esperpéntica alarma generada creada el jueves 5 de febrero en toda la bahía de Cádiz. Aunque claro, a estas alturas, no entiendo de qué se sorprende uno porque al igual que los políticos de altas esferas, parece también que en las bajas las distintas partes involucradas, desde Junta de Andalucía, Ayuntamientos, protección Civil, entes meteorológicos y demás organismos públicos, no se ponen de acuerdo para algo tan delicado como puede ser el hecho de desatar el pánico y la psicosis entre la población.

Esto viene “a cuento” de “la que se lió” este pasado jueves en Cádiz por el famoso y presunto riesgo de un tornado que, afortunadamente no se produjo. Por mucho que ahora digan o dejen de decir que todo se debió a una frase que se filtró entre el comunicado oficial de la Junta de Andalucía, considero que esas cosas no deben ocurrir y que alguien debería tener los arrestos suficientes para pedir una disculpa, cosa que, por supuesto, no llegará nunca porque ahora será el tiempo de señalar con el dedo a unos y a otros antes de echar balones fuera. ¿Quién sabe? Habrá sido un rumor que creció como una ola, vaya usted a saber.

Ojo, que no digo que esté mal prevenir que lamentar, pero lo que no resulta lógico es informar a los medios de comunicación de que existe peligro de tornado (así lo comunicó Punto Radio en su boletín local de las 14 horas) cuando en realidad, los mismos organismos meteorológicos debían andar desconcertados pues saben perfectamente que ese es un fenómeno natural impredecible. El caso fue que a esa hora, debido al boca a boca, ya muchas personas estaban francamente asustadas y, móviles en mano, si corrieron riesgos para sacar a sus hijos de los colegios, apresurarse por las carreteras para llegar a casa lo antes posible o poco menos que cerrar puertas y ventanas antes de encomendarse a la piedad del Todopoderoso.

Entiendo que, desde protección Civil, la alcaldesa, que sin duda habría tenido algo que ver con el comunicado del Ayuntamiento, al tiempo que se aliviaría por saber que no iba a ocurrir nada, estaría tirándose de los pelos porque ni siquiera saltó una brizna de viento que corroborara en parte todo el despliegue de seguridad y alarma que había generado. Incluso Astilleros paralizó su producción y varios negocios optaron por no abrir por la tarde.

En cualquier caso, y en el resto de una jornada que rozó lo primaveral, no fue la única que recurrió a darse tirones de la cabellera pues los comerciantes, como siempre, sufrieron otra broma más de nuestro querido Ayuntamiento y se quedaron comiendo moscas debido a que la población, en parte aterrada, no salió de sus casas esperando un tornado que dicen, y esto es antológico, se acercaba por Conil, y como el autobús de Comes, le restaba pasar por Chiclana y San Fernando antes de llegar a Cádiz. Lo dicho. De risa. Para un cuplé en la final de la chirigota del “canijo”.

Por otro lado, si hay que dar una lectura positiva a este asunto, y ahora voy a ponerme de lo más catastrofista, es que al menos la organización de desalojo de los colegios, universidad, alerta en urgencias de hospitales, cuerpos de seguridad, etc, fue de lo más aceptable de cara a la llegada de una verdadera fuerza de la naturaleza como la que podría ser el maremoto que asoló la costa atlántica europea allá por 1755. Ahora, 250 años después, y eso lo saben muchos científicos, entramos en los años “calientes” para la repetición del ciclo, ya que este tipo de fenómenos tiene una temporalidad aproximada de entre 250 y 300 años.

En cualquier caso, y que esto sirva de alivio, lo que nos diferencia de aquellos años en que nos “salvó” la Virgen de la Palma, es que la tecnología meteorológica y los satélites podrían ayudarnos a predecir la llegada de las olas a la costa con una anticipación de más de dos horas. ¿Tiempo suficiente para que todos pudiéramos desalojar la ciudad? Eso habría que verlo.

jueves, 29 de enero de 2009

RECORRIDO SENTIMENTAL POR LA CIUDAD DE CÁDIZ



Los que gustan bajar al sur y disfrutar de las calles, plazas y demás rincones de Cádiz, esta ciudad trimilenaria que presume de ser la más antigua de occidente, pueden hacerlo de dos maneras: una, a su aire y confiando en su instinto, con lo que se corre el riesgo de perderse un sinfín de detalles de interés, y la otra, bastante más aconsejable, acompañando su estancia y/o sus paseos con este sobresaliente libro: “Recorrido sentimental por la ciudad de Cádiz” de Belén Peralta.

En él, el lector se irá sumergiendo en mil y una anécdotas, fechas y demás datos de las distintas partes de la ciudad. Aderezado con un ritmo atrayente y una pluma versátil que genera bastante confianza, Belén ha sabido conjugar con sumo temple y maestría la historia añadiendo, además, un ligero toque de la idiosincrasia gaditana, que debo reconocer que sobrevuela la obra en todo momento. Porque la voz del narrador, siempre cercana, parece acompañar al lector casi señalándole con el dedo hacia donde mirar en cada momento.

Situándose a la cabeza de las listas de ventas de las librerías de Cádiz a los pocos días de su puesta de largo, hace menos de un año, se trata además de un libro de mesilla para todo gaditano que viva lejos de su tierra (o el que ame Cádiz también, por supuesto) y que guste empaparse de la “Tacita de Plata” allá donde se encuentre. Que luego bien podrá comprobar, en su visita a la ciudad, las maravillas que encierra este libro.

Para más información, aquí les dejo los datos de la obra y la web de la editorial, desde donde podrán adquirirla sin coste alguno de envío.

Título: Recorrido Sentimental por la ciudad de Cádiz.
Autor: Belén Peralta
Editorial: Absalon
Año: 2008
ISBN: 978-84-934749-9-7
PVP: 14,95

Más información del libro en:
www.edicionesabsalon.com

lunes, 19 de enero de 2009

CÁDIZ, SI ES LUGAR PARA VIEJOS. UN GUIÑO A MIS AMIGOS



Qué retirados quedan ya esos días en que, paseando por la “Tacita de Plata”, uno no cesaba de coincidir con amigos por cada esquina, entendiéndose en este caso amigos a aquellos que compartieron la infancia entre las calles y plazas de este bello rincón atlántico.

Y es que el incansable paso del tiempo, las distintas etapas de la vida, la deprimida economía que siempre azota este sur, la falta de trabajo, la escasez de pisos (y/o el precio de estos) y mil condicionantes más, han provocado que muchos de los que integrabamos aquel batallador equipo de “futbito” de 6ºC de Santa Teresa o los que nos reuníamos en la plaza de Jesús Nazareno alrededor de un balón de plástico, las canicas o los trompos (dicho sea de paso con las rodillas masacradas de postillas y arañazos), ya sólo compartamos el recuerdo de ese querido Cádiz desde la distancia.

Yo de momento, y eso se lo debo exclusivamente a la fortuna, aún continúo aquí, pero son mayoría los que, impulsados por la escasez de casi todo lo esencial para empezar a subsistir por su cuenta y formar una familia, tomaron las maletas con el corazón hecho trizas pero con la idea de regresar algún día.

Madrid, Bilbao, Valencia, Castellón, Logroño, Málaga, Barcelona, Mallorca, Islas Canarias y no sé que otros lugares más, que a buen seguro se han quedado al borde del tintero, acogen hoy a esos, mis amigos de la infancia, a los que en ningún momento se les ha facilitado el derecho natural de que sus hijos coman erizos, se lancen a la “bomba” desde la cúspide
del puente canal o disputen la final de la “Champions” en la arena de La Victoria con el sol a punto de dormirse en la mar como único testigo.

A veces, con los ojos tristes y la melancolía condenándole la voz, son sus padres, a la grupa de los sesenta y con el descanso de la jubilación bien merecido por los duros años de trabajo, los que aún me recuerdan de cuando juvenil, me saludan por la calle y me comentan no sólo lo bien que les va a sus vástagos sino también lo mucho que les echan de menos. Tanto o más como a unos nietos que, por desgracia, como me confesó el otro día la madre de mi querido amigo Moisés, se han perdido la bendición de crecer entre el olor a mar y la oportunidad de que su abuela pueda dormirles cariñosamente susurrándole al oído el tanguillo de “Los Duros Antiguos”.

Así, casi de puntillas, tal como de forma callada la humedad de esta bendita tierra nos va aplomando nuestros huesos, la mayor parte de esa generación, que colmaba a rebosar las murallas de San Carlos, Plaza de España, Argüelles, Plaza de Mina y alrededores durante las noches de “movida” de finales de los ochenta y principios de los noventa, ha ido desapareciendo del mapa gaditano provocando un socavón generacional. Hoy en día, esto no sólo se traduce en estadísticas negativas del índice de natalidad, con el consecuente descenso de la población sino que, además, ha tenido mucha culpa del imparable envejecimiento de la misma.

Basta sólo con sentarse a tomar una cerveza en la terraza de cualquier plaza gaditana para percatarse de que nuestros mayores ya cuadruplican o quintuplican el número de niños que hoy juegan en ellas. Son nuestros padres y abuelos los que siguen siendo protagonistas de una ciudad, también vieja, que no está preparada ni de lejos para lo que se le viene encima. Sin apenas centros geriátricos, pocos descuentos y ayudas económicas para ellos, escasez de personal para asistir a los más necesitados y unos servicios terriblemente costosos para sus paupérrimas pensiones, ha sido este mismo Cádiz tan amado, junto a sus circunstancias, el que les ha privado de disfrutar de sus familias. Y a mí, como a muchos, de nuestros amigos de adolescencia.

Será en 2012, y como uno de sus servicios más gloriosos a esta ciudad, cuando esos mismos padres y no sus hijos, apenados y echando de menos la tierra que les vio nacer a cada instante, agiten al aire de levante mil banderitas esgrimiendo una sonrisa para que el mundo entero se percate de lo contentos que estamos de celebrar el bicentenario de la Pepa, aunque sea sin la cercanía de los seres queridos.

Menos mal, como dijo aquel, que la ciencia está para algo y unos pocos de los que formábamos ese equipo de 6ºC, hemos vuelto a encontrarnos, gracias a una herramienta en auge que, si antaño en los tiempos de las chapas nos parecía pura y dura ciencia ficción, hoy es una milagrosa realidad llamada “Facebook”.

domingo, 18 de enero de 2009

TRANSPORTE PÚBLICO A PRECIO DE ORO




No dejo de asombrarme al descubrir que, año tras año, con independencia de si sube o baja el precio del petróleo o se congela el coste de la vida (esto último casi nunca), el billete de autobús en Cádiz siempre experimenta un ligero incremento que, sin traducirse la mayoría de las veces en una mejora del servicio, no viene a otra cosa que a intentar ahogar un poco más las ya de por sí escasas y castigadas arcas de los gaditanos. Y es que resulta incomprensible que, en una urbe de apenas 11,4 kilómetros cuadrados, el coste del viaje se ha situado a 0.93 euros, uno de los más costosos de España, muy por encima de ciudades como Valencia (0,56), Sevilla (0,60), Zaragoza (0,50), Bilbao (0,55) o Gran Canaria (0,58), entre muchas otras. Saquen sus propias conclusiones. (Aclaro que estos precios han sido tomados de internet y puede existir alguna que otra leve variación).

Imagino que mis palabras hincharán las venas del cuello a algún listo que saltará a la palestra argumentando que este año se han puesto en circulación autocares nuevos y que la mejora por parte de la empresa es constante. No le quitaré la razón, aunque si quisiera mencionar también que, al margen de que esa sea una obligación de la firma de Transpostes, atendiendo a la notable diferencia del precio del billete, como mínimo los viajeros de Cádiz deberían viajar todos sentados, con pantallas planas individuales, mp3 incluidos y, si me apuran, una azafata o azafato (para que no se me enfade la Ministra de Igualdad) ofreciendo unas bebidas gratuitas. Así de claro.

Quiero pensar, como muchos que mascullan rascándose el bolsillo en la parada cuando llega el autobús, que los representantes de la Comisión de precios de Andalucía, en un alarde de coherencia y no menor grado de sabiduría, (y por supuestos ignorando esos “tópicazos” de Cádiz respecto a las altas tasas de desempleo y el aumento de personas de la tercera edad con sus infrahumanas pensiones), se pasaron tres pueblos a la hora de proponer en agosto pasado la nueva revisión de precios que acaba de ponerse en vigor desde su publicación en el BOJA del 17 de enero del presente 2009.

A todo esto, y poniendo por delante que menudo cabreo deben tener también los tinerfeños, que pagan el viaje a 0,95 euros, el bonobús en Cádiz se ha puesto a 6,20, lo que plantea un serio ahorro siempre y cuando usted sepa dónde adquirirlos, no se hayan agotado, o el punto de venta haya desaparecido definitivamente por quiebra. En Londres y otras ciudades, pongo por caso, cada dos o tres paradas existen unos cómodos expendedores, parecidos a los de la zona azul (que eso es otra historia de la que ya hablaré algún día), que dispensan bonobús y otros paquetes de billetes alternativos. Su implantación, por supuesto, no creo que fuera muy costosa aunque, por supuesto, para la empresa de Transporte Público no resulta nada conveniente. Quizás por ello su afán de poner impedimentos a la adquisición de bonobús.

Dicho esto, con más de tres cuartos de la ciudad en obra, se coacciona aún más a los ciudadanos a tomar un autobús que, por más que uno ajuste cuentas, al final no resulta más barato que tomar el coche o la motocicleta. Así nos luce el pelo.

jueves, 15 de enero de 2009

¿CRISIS MUNDIAL?









Que vivimos o, mejor dicho, que pretenden hacernos creer que respiramos sumidos en tiempos de crisis nadie lo duda. Lo aseguran hasta los presidentes, desde Zapatero hasta el futuro y esperado Barack Obama. Lo que empieza a escamarme de esto en grado supino, es la proliferación de noticias pésimas que inundan la mayoría de los medios de comunicación en contraposición a la escasez de buenas nuevas más optimistas. ¿Por qué se habla tanto de la subida de la gasolina y tan poco de su bajada? ¿A quién interesa eso? Y es que por más que lo reconsidero, cada segundo que pasa estoy más convencido de que este persistente bombardeo no responde a otra idea que no constituya un enérgico interés por bajar los humos a la población al tiempo que la vuelve apática y la hace sentir que “todo puede pasar”. En una palabra: la atemoriza hasta imposibilitarla para la más mínima reacción.

Tanto es así, que cuando multinacionales enteras, amparadas en los nefastas cifras que registra la economía ¿mundial?, deciden despedir de un plumazo a miles de trabajadores, estos lo terminan asumiendo de buena fe y, como un nutrido grupo de borreguitos, caminan por sí mismos a la cola del paro entendiendo que la crisis les ha tocado de lleno y sus pobres directivos comienzan a pasarlas canutas para mantener el yate, pagar los caprichos de sus amantes o, también y por supuesto abonar la mensualidad al jardinero que ha comenzado a descuidar el césped de la mansión más de la cuenta.

Esta mañana, precisamente, encuentro en la prensa digital un par de noticias que alumbran un tanto mi teoría. La multinacional estadounidense Motorola, continuando la estela dejada por otras muchas con anterioridad, acaba de anunciar sin despeinarse la friolera de 4000 despidos inminentes en 2009, que se unirán, para más gloria, a los 3000 anunciados a fines de 2008. Tres mil de estos últimos afectarán de lleno al área de móviles mientras que los restantes recaerán en puestos de funcionarios corporativos y personal de otras unidades de negocio. Con esto, y varios recortes más, Motorola espera el ahorro de más de 1.500 millones de dólares. Cabe destacar, por cierto, que su actual motor de hacer dinero no ronronea como debiera pues en 2008 “sólo han podido sumar” unos ingresos netos de 7200 millones de dólares, por los 9600 de 2007 y los 11700 de 2006. Esta caída da lástima ¿verdad?

Por el contrario, poco más allá, se informa que “China supera ya a Alemania como tercera potencia económica mundial”. Esto sitúa al gigante asiático, gracias a un aumento del 1,1 de su PIB (Producto Interior Bruto) desde 2007, (esto es, pasa del 11.9 al 13 por ciento, lo que viene a ser 3.76 billones de dólares), tan sólo por detrás y muy cerca de los Estados Unidos y Japón. No hay que exprimirse mucho los sesos para atar cabos y comprender que esa crisis mundial de la que tanto se habla, por tanto, no afecta a todos por igual. Es más, me atrevería a sospechar que grandes firmas como Motorola, aprovechando esta especie de reajuste colectivo y cuando decidan que las aguas vuelven a su cauce, no dudarán un solo microsegundo en abrir nuevas instalaciones en China para abaratar los costes de producción y dar un empuje a sus “paupérrimos” beneficios. Y que fácil habrá sido entonces, gracias a la crisis, haber dado un “gorrazo” a 7000 comprensivos empleados al mismo tiempo ¿verdad?

China, que es igual a costes salariales de risa y explotación máxima de mano de obra de cualquier sexo y edad, saltándose a la torera toda mínima norma internacional, se beneficia por tanto de la crisis occidental aumentando su riqueza con paso firme y despejado hacía el liderato económico mundial. Todo por supuesto, a costa del beneplácito de un capitalismo exacerbado con doble moral que, por un lado se desvive por ayudar al necesitado, y por otro permite y fomenta la esclavitud volviéndole la cara a todos y cada uno de los llamados Derechos Humanos.

Sólo como ejercicios para despertar su curiosidad, les invito a que estudien las etiquetas de fabricación de cualquier aparato tecnológico, juguete o prenda de vestir que encuentren en sus respectivos hogares. Muchos de ellos procede de China y, aunque no lo crean, la mayoría se han terminado de montar en barracones, por menores de edad y en condiciones infrahumanas. ¿Por qué? Pues porque son sin duda más baratas. Y si no recuerden el escándalo de una conocida marca deportiva con los balones fabricados en Afganistán.

Lógicamente, como pueden suponer, esto no significa que estas magníficas cifras económicas chinas producen un enriquecimiento global del país asiático sino más bien sólo para aquellos que sujetan las riendas y lo explotan a gusto junto a la complicidad de occidente, porque el resto, como todos también podemos imaginar y nos la trae bien al pairo al fin y al cabo, continúa confinado y obligado a trabajar 20 horas diarias los siete días de la semana. Ahí es nada.

miércoles, 14 de enero de 2009

FALTA DE PREVISIÓN




No hay más que sumar dos y dos para caer en la cuenta de que el retraso acumulado (y el que probablemente más se va a acumular) de las polémicas y no menos ilógicas obras de ampliación del parking de Canalejas se deben a una falta total de previsión. Y es que poco o nada se puede hacer ahora, excepto ver a los obreros cruzados de brazos, si no se ha caído previa y concienzudamente en la cuenta de concretar de antemano la nueva estación de autobuses. Entonces, señores míos, si como aseguran, ni siquiera se había cursado la solicitud a Adif para la utilización de sus terrenos, ¿a qué viene comenzar la ejecución de las mismas creando un caos circulatorio en la ciudad durante más tiempo del deseado?

Imagino que, como los políticos competentes que creo que se consideran, ahora es cuando llega el momento de echar la patata caliente al otro lado de la red: que si todo está a falta de un documento que debe extender Adif, que si el terreno anexo a las obras puede resultar peligroso, que si pitos que si flautas y que, por supuesto, la culpa la tienen aquellos contribuyentes que lo quieren todo nuevo, para ayer y calentito.

Lo que resulta obvio, y considero que pocos lo negarán, es comprobar cómo en ciudades de Primera División, pongo por caso Madrid, Barcelona, Valencia, Bilbao, etc. se construyen estaciones y túneles de metro en cuestión de pocos meses y aquí, en “la Tacita de Plata” (urbe que comienzo a pensar que es de regional preferente por más que la queramos con locura y nos afanemos en lo contrario), las obras se extienden largos meses e incluso años, ya fuere por la incompetencia de unos u otros, por la pésima y lenta burocracia, por la incombustible ausencia de acuerdos políticos o porque, simplemente, media docena de trabajadores con un palustre y cigarro en mano poco pueden hacer mientras el resto de la ciudad se desespera ante la ineptitud o escasa sapiencia de los que controlan el cotarro.

A todo esto, les recuerdo, señores responsables de este desaguisado, que el retraso de las obras continúa estrangulando cada vez más el flujo comercial del centro de la ciudad, aunque cada vez más me da que pensar que eso bien poco les importa.

Día tras día, el que antes solía visitar Cádiz en su vehículo particular, ahora se marcha horrorizado y sin ánimos de repetir la experiencia porque no se cree, como la mayoría, que este circo se haya montado para la ampliación de unas pocas plazas más que, a buen seguro y si no al tiempo, no van a aliviar en absoluto el cáncer que supone en Cádiz la falta de plazas de aparcamiento, pero sí que llenarán, casi con total probabilidad, el bolsillo de alguno que otro.


Y por si no estuviéramos bien servidos de sopa, ya mismo, a escasas fechas del carnaval, nos llega de pleno el segundo plato con el comienzo de las obras de adecentamiento de la calzada que circunda el casco antiguo. Sí, estoy de acuerdo con el hecho de que el piso resulta bastante irregular y que son necesarias, pero lo son no ahora, sino desde hace bastantes años. Con esto quiero decir que desde primeros de siglo esto se podría haber reparado en pequeños tramos sin perjudicar tanto como lo van a hacer ahora. Y es que en una ciudad-isla como la nuestra, que de pronto se borren del mapa cerca de 1800 plazas de aparcamiento, significa poco menos que el inicio de una histeria general y la muerte de las pocas empresas del centro que aún soportan a duras penas los bombardeos de una crisis a la que ni siquiera parece verle fin el mismo presidente del Gobierno. En resumen, una vez más, la alarmante ausencia de previsión de algún incapaz sigue oprimiendo todavía con más fuerza el gaznate de esta bella ciudad trimilenaria que, a cada día que pasa, ya no tiene ni puñetera gana de sonreír mientras sigue pensando que durante ese jodido 2012, se va a asemejar irremediablemente a ese Villar del Río que el gran director Luis García Berlanga retrató de forma maravillosa en “Bienvenido Mr. Marshall”.

martes, 13 de enero de 2009

RECTIFICAR ES DE SABIOS

Por más que procuro evadirme a menudo de la realidad, nunca consigo acostumbrarme a esas noticias que no sólo no logran por sí solas franquear las fronteras de la ficción sino que también, y sin mucho esfuerzo, las mayores expectativas del acto más lógico y razonable que se puede imputar a una “persona humana”, como diría el magnífico Ángel Garó. Y me explico. En estos tiempos que nos abrigan, en los que por desgracia la palabra “crisis” se ha afincado en nuestro vocabulario con el firme y cabreante propósito de atrincherarse tras mil barricadas, muchos políticos aún no parecen haberse retirado la venda de los ojos y, saltándose a la torera la atención de sus auténticas responsabilidades, que no son otras que representar, servir y beneficiar al conjunto de la ciudadanía, se empeñan, ya sea por activa o por pasiva, en nadar a contra corriente por no se conoce qué afán de protagonismo o, como diría aquel famoso literato de cuyo nombre es que no me da la gana de acordarme, simplemente por dar bien y de forma reiterada por la retaguardia.

En este caso y sin más dilación, mis palabras apuntan de lleno a la alcaldesa de Cádiz, doña Teófila Martínez, y su sibilino deseo de llevar a cabo a toda prisa la tercera fase del estadio Ramón de Carranza a costa de hipotecar las arcas municipales, de una de las ciudades más pobres y deprimidas de Europa, con nada menos que 40 millones de euros, lo que supone un 60 por ciento del presupuesto municipal. (Y que conste que, como a muchos gaditanos me da exactamente igual que sea en uno o en dos años a razón de 20 millones). En este punto me permito un inciso y solicito de forma encarecida al lector que prenda la calculadora más cercana y proceda a multiplicar 40 millones de euros por 166.386 pesetas. Luego que cada uno saque sus propias conclusiones). Y que conste que, cuando decido emerger el periscopio, éste pasa de largo muchos pueblos de señalar si es mejor lo que dice la derecha o la izquierda, sino que sólo se preocupa de apuntar hacia el camino idóneo de lo que como ciudadano de a pie y votante me parece más justo.

Cierto es, como el mismo consistorio gaditano y ella personalmente se ha encargado de recordar, que este proyecto formaba parte de su programa electoral y que así debe cumplirse. Mentiría si dijera que sus palabras no suscitan cierta nobleza y no menor respeto, aunque también lo haría si dijera que, en estos malditos tiempos que corren, se alejan años luz de lo que se entiende por razonable. Y es que creo que en una población como Cádiz, tan enferma por el desempleo, por el cierre constante de empresas, por la escasez de viviendas, por el descenso imparable de la natalidad con el consecuente envejecimiento de la población, por la falta de preparación de cara al turismo, por las desorbitadas tasas de impuestos y servicios y un sinfín de problemas más que comienzan a parecer insalvables, lo último que creo que hace falta es que se termine de modernizar un estadio como el Ramón de Carranza en el que, recordemos y me duele en grado superlativo decirlo como cadista, juega en la actualidad un equipo que, por más que nos empeñemos y por todo el cariño y apoyo que pretendamos darle, a duras penas consigue cuadrar sus cuentas a final de temporada. (Con la innegable duda, dicho sea de paso, que esto genera por parte de sus actuales dirigentes). Así que, desde aquí me pregunto, y siempre que no exista algún interés que desprenda cierto tufo y del que nunca sepamos, si no resultaría más lógico dar un paso atrás respecto a ese punto electoral, emplazarlo para tiempos mejores, e invertir ese enorme presupuesto en otros proyectos mucho más necesarios y prioritarios para una ciudad, que las mismas estadísticas señalan que agoniza y que en el 2012, como muchos moribundos, espera ofrecer una última sonrisa antes de verse sumida en el más mísero abandono.

Para concluir, quisiera dejar patente que con esto sólo pretendo solicitar un poco de coherencia y cordura por parte de todos y cada uno de nuestros dirigentes, y esto pasaría por el simple hecho de que, para un asunto tan trascendental para nuestra ciudad, bien rectificaran de forma directa mostrando algún índice de sabiduría, o se prestaran a solicitar una especie de referéndum a los gaditanos o a los mismos socios del Cádiz C.F., muchos de ellos parados, sin viviendas, hipotecados hasta las cejas y con otras muchísimas prioridades antes de ver que, con todos mis respetos, equipos como el Lucena, Antequera o Roquetas de Mar puedan disputar sus partidos ante el Cádiz de sus amores en el Nou Camp de Segunda B. En cualquier caso, como último apunte quiero recordarles que nada pasaría si se celebrara el centenario del Cádiz con la grada actual en vez de con una moderna superconstrucción, cuando recordemos que pudimos pasar perfectamente celebrando el cincuentenario del Carranza en Bahía Sur por problemas de última hora con el césped.