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martes, 30 de junio de 2009

¿Y SI MICHAEL JACKSON NOS HUBIERA ENGAÑADO A TODOS?


Antes de empezar deseo aclarar que en este mundo de locos ya pocas cosas me sorprenden y que, teniendo en cuenta con lo que he tenido la oportunidad de toparme para dar vida a “El Ritual (proyecto UR-21)”, la que será mi tercera novela y que verá la luz en el próximo 23 de septiembre, afirmo esto con mayor contundencia.

De este modo, y en referencia de la reciente desaparición del cantante Michael Jackson, me he decantado por emular al gran Leopoldo Abadía en las primeras páginas de su libro “La Crisis Ninja”, y realizar un “copia y pega” de distintas noticias de prensa para que a nadie se le pase por la mente que mi teoría responde a algo sin fundamento. Todo será pues comprobable. Luego, cada cual, es muy libre de sacar sus propias conclusiones o, tomando otras referencias periodísticas, echar por tierra cualquiera de mis pesquisas. Está en su derecho, por supuesto.

Realizada esta aclaración, paso al tema que nos ocupa: ¿Ha muerto realmente Michael Jackson?

1.- Muchos cantantes y artistas de primer nivel han optado por adquirir islas paradisíacas para asegurar su privacidad. En una página no-oficial de la cantante colombiana Shakira se anuncia que “ha adquirido una isla en el océano Atlántico en sociedad con el bajista de Pink Floyd, Roger Waters, Miguel Bosé y Alejandro Sanz. La isla se llama Bond Cay y costó unos 12 millones de dólares.
Leonardo Di Caprio, famoso por la película Titanic, aparece también en la red como adquiriente de una isla caribeña llamada Blackdore Caye, en Belice. (Fuente: Periodico The Sun).
Lilly Allen, cantante de moda, se ha comprado una playa privada en la costa de Jamaica, según la BBC.
Johnny Deep, destacado actor, entre otras películas por la saga “Piratas del Caribe”, se ha hecho con la propiedad de una isla llamada Little Halls Pond Cay, en las Bahamas. Todo ello según la prestigiosa revista Vanity Fair.

A lo que vamos. El 17 de Noviembre de 2005, el rotativo The New Zealand Herald anuncia que el cantante norteamericano Michael Jackson compró una isla paradisiaca en Bahrein por un montante de 2,19 millones de dólares. La zona es Amwaj Islas. En ella adquirió dos villas con vistas al mar y dispone de restaurantes, un hospital privado y escuela, parques, campos de golf y amarres para barcos.


2.- Casualmente, el mismo día, The Wall Street Journal (17 Nov. 2005) anuncia que Michael Jackson podría acumular una deuda superior a 500 millones de dólares.

3.- El 16 de noviembre de 2006, distintos medios ingleses recogen que la aparición y esperada actuación pública de Jackson tras el juicio de abuso a menores “fue un fracaso”. Cito textualmente: “Todos esperaban que cantara Thriller y cantó en cambio sólo unas estrofas de We are the World junto a un coro de niños”. A esto señalaban también que “tuvo dificultades par llegar a las notas más altas y en mitad de la canción se cortó el sonido inexplicablemente”.

Daily Mirrow calificó el regreso de “vergonzoso” mientras que el rotativo The Sun le otorgó una puntuación de 5, haciendo hincapié en su voz y su extraña apariencia.

4.- El 5 de marzo de 2009. Fuente: La web prensanh.com anuncia que: “Michael Jackson regresa con conciertos en Londres” (Casualmente donde fue vapuleado por los medios)
“Interpretaré las canciones que mis fans quieren oír”- comentó Jacko en el 02 Arena de Londres aludiendo a que serían una serie de conciertos antes de retirarse de los escenarios por completo.
“Hasta aquí llegué – expresó el cantante entre gritos de sus seguidores – Estos serán mis últimos espectáculos en Londres. Luego se acabó. Y cuando digo se acabó, quiero decir que se acabó”.

5.- Tras su muerte, en versión oficial se ha hecho público que el cantante “estuvo ensayando para sus conciertos horas antes de su muerte”.

6.- De sus conciertos, ya se habían vendido la friolera de más de 750.000 entradas.

7.- Su productora se ha adelantado a retirar rápidamente de Internet todos sus videos. Podéis hacer la prueba en youtube.

8.- Si alguien teclea en google “dobles oficiales de Michael Jackson” encontrará cientos de páginas y muchos de ellos casi son perfectos.

9.- Esto fue recogido por el portal Alerta Digital, y a su vez por la web enchilarme.com a mediados de 2008. Tomen nota.
“Michael Jackson utiliza un doble desde hace 5 años por temor a un atentado terrorista de Al Qaeda, según se desprende de un estudio secreto de la CIA que ha salido a la luz pública en las últimas horas. El servicio secreto había aconsejado al cantante que usase un actor parecido a él para los actos más importantes, toda vez que una filtración en el espionaje árabe lanzó un serio aviso sobre la posibilidad de un ataque directo”.

Según la noticia, “el famoso cantante, habría sido escogido por Al Qaeda entre otros muchos objetivos, ya que se trata de un personaje conocido a nivel mundial y que representa de un modo directo el estilo de vida americano que tanto detestan los integrista islámicos”.

10.- Sobre su muerte, ¿por casualidad?, sólo existe una foto tomada gracias a un paparazzi llamado Eli Rodríguez que tomó la instantánea en el preciso instante en que lo subían a la ambulancia. Por supuesto, Michael aparece con la cara medio tapada por los aparatos sanitarios.

11.- Otro dato por si quieren tenerlo en cuenta. El Mundo.es recogió que “Más de 20.000 personas visitaron la capilla ardiente de Rocío Jurado en Madrid”. ¿Cuántos pasarían por la de Michael Jackson si expusieran su féretro al público? ¿También estaría dentro del ataúd con el rostro cubierto?

12.- A todo esto sumen también la amenaza que sentimos todos por la reciente pandemia de gripe A, la aprensión que tenía Jacko por tocar a sus fans y el hecho de que no podía salir a la calle y sentir la libertad. Vivir tan “querido” por su fans imagino que sería como hacerlo en una jaula de oro.

13.- Tras la segunda autopsia ha salido a la luz una información sobre el artista que todos nos imaginábamos: Peso: 51 kilos y cuerpo lleno de cicatrices. ¿Alguien lo dudaba? Nada nuevo bajo el sol.

Y ahora, finalmente, llegan mis suposiciones. Lo dicho, cada cual que piense lo que quiera:

¿Y si Michael Jackson no estuviera muerto?

¿Y si él mismo, consciente de que sus condiciones físicas iban a impedirle seriamente bailar y cantar como quería poniendo en riesgo su credibilidad y toda su carrera al regresar a los escenarios londinenses?

¿Y si las deudas le tuvieran en jaque?

¿Y si se hubiera cansado de ser un ermitaño y de no poder salir debido a la fuerte presión mediática y su popularidad?

¿Y si hubiera decidido planear su propia muerte para vivir libre de nuevo en su isla (u otra) gracias a los beneficios de todo lo que va a vender a partir de ahora? (Discos, videos, merchandaising y subastas de objetos incluidas)

¿Y si aquella ambulancia la ocupaba uno de sus dobles oficiales?

¿Y si Michael hubiera pensado que muriendo por ejemplo a los ochenta años no sería lo mismo que hacerlo ahora, mucho más joven, para convertirse así en un auténtico mito como Elvis Presley o Marilyn Monroe, tal como se merecía?

Formuladas todas estas cuestiones, y ante la imposibilidad de contestarlas, permítanme la osadía de pensar que quizás hayamos asistido a la mayor representación teatral a nivel mundial de todos los tiempos. ¡Qué grande eres, Michael! Allá donde esté, señor Michael Jackson, le felicito por ello. Que sepa que admiro enormemente su trabajo y que entiendo además que, de una vez por todas, también usted se merece ser feliz y que le dejen en paz. Que ya es hora.

Allá donde esté, vivo o no, ya es un mito. Lo ha conseguido. Le felicito por ello.

viernes, 26 de junio de 2009

HASTA SIEMPRE MICHAEL JACKSON


Hoy, 26 de junio, el universo de la música está de luto. Uno de los más grandes del Pop, "El rey del Pop", como le llamaban, ha fallecido en Los Angeles. Sombras y luces han acompañado a este cantante que, entre otras cosas parece que siempre se negó a ser negro, cuyas canciones se asocian a distintos periodos de la vida de millones de personas a las que hizo soñar con sus canciones y vibrar en sus conciertos con su agilidad y pasos de baile imposibles. Protagonista de videos musicales insuperables como "Thriller", "Bad", "Black or White" o "Smooth Criminal", aún recuerdo como esperaba con ansia sus trabajos y como me emocionaba y aún lo sigo haciendo escuchando cualquier trabajo de "Thriller", el que considero por encima del resto, es su obra cumbre y uno (sino el mejor) disco de toda la historia de la música.


Lo dicho, Michael Jackson se ha ido dejando un vacío dificil de llenar y haciendo recordar a millones de personas. Se ha despedido a los cincuenta años como un niño grande, un niño que no quería crecer. Tal y como dijo Robespierre "La muerte es el inicio de la inmortalidad" y eso es lo que ocurre a partir de hoy con Jacko, que ahora pasa por la puerta grande a convertirse en un mito. Descansa en paz. Tu música nos acompañará siempre, porque desde hace mucho, forma parte de nuestros recuerdos.

miércoles, 4 de marzo de 2009

UN POCO MÁS Y LA CRISIS SE ACABA DE CUAJO…Y DE PASO TODO EL PLANETA



La verdad es que uno se acongoja cuando se topa con noticias como la que leí ayer procedente de Agencia EFE. Y es que, sin saberlo, y a toro pasado, parece ser que un asteroide de entre 30 y 40 metros de diámetro, muy parecido al que en 1908 arrasó más de 2000 kilómetros cuadrados de bosque en Siberia, ha cruzado hace escasos días, el pasado lunes 2 de marzo para ser exactos, nuestro cielo a poco menos de 60.000 kilómetros de la tierra, es decir, a una distancia siete veces inferior a lo que nos separa de la Luna.

Ello supone, amen de lo que apoyen los expertos, por ciento aún tienen un nudo en la garganta, que nos hemos salvado de puro milagro, pues si el meteoro en cuestión lhubiese llegado a impactar contra la Tierra, como mínimo hubiese pulverizado una ciudad entera del tamaño de Madrid, y eso sin contar con que no hubiese caído en pleno océano con el consiguiente levantamiento de olas de altura, velocidad y fuerza impredecibles como para arrasar cualquier costa que encontrara a su paso.

Visto así, sólo nos cabe rogar a Dios de que lo peor que pueda pasarnos en este momento sea la crisis porque, ya digo que por muy poco, a punto hemos estado de erradicarla de súbito y librarnos de pagar para siempre la hipoteca por mor de una carambola del universo.

Ignorándolo pues, toda la humanidad ha estado estos días en manos de un tal Rob McNaught, un tipo "a sueldo" de la NASA y científico del observatorio australiano de Siding Spring, que el viernes pasado ya descubrió el acercamiento pero, como el confiado portero que imagina la trayectoria de un disparo lejano y alza las manos al cielo dejando pasar el esférico a pocos centímetros del travesaño, solo pensó que el 2009 DD45, que es como han bautizado a la criatura rocosa de casi 40 metros de diámetro, “pasaría cerca pero no tanto”.

Menos mal que como asegura McNaught, el cual nos ha tenido con el corazón en un puño a lo “ojos que no ven corazón que no siente”, asegura que para que un asteroide de un kilómetro de diámetro impacte contra la Tierra y la arrase por completo deben transcurrir varios millones de años aunque, sin embargo, uno como el 2009 DD45, que repito que podría ser capaz de borrar del mapa una ciudad entera de varios millones de habitantes, puede pasar a visitarnos “cada cien años”. Pues teniendo en cuenta que el último atravesó la atmósfera en 1908, echando cuentas resulta que ojalá este tipo se equivoque por mucho porque la crisis y quedarnos en paro parece ser que no es lo peor que puede llegar a pasarnos por el momento…


RECUERDA: LOS DIABLOS DEL MAR. LA ODISEA DE LA BURLA NEGRA. PRESENTACIÓN EN VALENCIA. CASA DEL LIBRO. MARTES, 24 MARZO A LAS 19.30 HORAS. PRESENTA PAULA CAMACHO MARTÍNEZ

lunes, 23 de febrero de 2009

TODO VALE...



En una sociedad etiquetada bajo la sombra del capitalismo de consumo, parece que todo vale. Que ya todo resulta apto y valedero para una compra-venta en la que se busca al mejor postor con objeto de desprenderse hasta de lo más impredecible con tal de sacar tajada. Y lo demás importa poco menos que un mismo pito pues, la misma ola de polémica que se levanta a su alrededor es la que, por casualidad y sin el amparo de ninguna regla física que aún la valide, aumenta notablemente el precio que se ha de pagar por el producto en subasta.

Esta vez, y aunque ya se intuía, tal y como vienen funcionando últimamente las cosas, el producto en venta no es otro que la agonía previa a la muerte. Esos últimos instantes en que, cualquier ser humano, comprende que deberían ser los momentos más íntimos de su vida y que, a lo sumo, no estaría mal que se compartiera con los seres queridos. Pero ¿esto es realmente así? Parece que no, pues la británica Jade Goody, un “animal” televisivo en el Reino Unido, acaba de fijar precio a la grabación de su agónica muerte en directo debido a un cáncer terminal que consumirá su vida en pocos días. Esta mujer de 27 años, participante en la tercera edición del Gran Hermano de las islas británicas, no tuvo reparos en su día en vender públicamente su vida, y claro, ya “pillado” el gusto, ha pensado ¿por qué no vender también mi muerte? Pues dicho y hecho. Ha faltado bien poco para que una cadena televisiva, concretamente Living TV, (el nombre ya lo dice todo) en el culmen del morbo y la polémica, le haya puesto sobre la mesa un contrato acompañado de algo más de 800.000 euros por la próxima boda express con su novio Jack Tweed y un millón más por el programa que se emitirá a mediados de marzo, justo tras su muerte. Este dinero, según relata Jade, servirá como legado para sus hijos, de 5 y 4 años, a los que por cierto, también ha vendido a una revista sus próximos bautismos.

Aunque cada cual se supone que debe hacer lo que quiera y más convenga a sus intereses, por aquello que toda opinión es respetable. Desde mi punto de vista creo que con la retransmisión de esta muerte en directo se va a llegar demasiado lejos. O cuanto menos a abrir una veda en la que cada cual, según su fama, venda su suicidio, su agonía, o ¿por qué no? Igual dentro de poco también podremos asistir en directo y por una millonada a la operación de prepucio del primer hijo de Tom Cruise o Brad Pitt. Bien pensado, no solo diría que el fin en sí no resulta descabellado e incluso comprensible por aquello de dejar más que solucionada (o en peligro) la vida de los suyos pero, en cambio, considero que el medio deja bastante que desear, por no decir prohibitivo, vomitivo, intolerable y mil calificativos más que no voy a escribir por falta de espacio. Aunque claro, cabe pensar que si existen personas que venden zonas de su cuerpo para tatuarse en ellas marcas conocidas y convertirse en anuncios ambulantes, chicas que subastan su virginidad por internet al mejor postor y un sujeto que puso en puja su alma por e-bay, entonces ya debemos pensar que poco o más bien nada nos queda por descubrir bajo el sol pues ni la misma muerte en directo, segundo a segundo, hasta la expiración de la implicada, se salvará de entrar en un mercado de compra y venta que está pudriendo a marchas forzadas a una sociedad que ha perdido desde hace mucho cualquier seña de identidad y respeto por los demás.

Que todo vale, que es su vida, que si sí, que si no… Sinceramente, siento muchísimo que esta joven pierda la vida pero, lo siento, aún tengo corazón y creo que sólo un sádico o enfermo mental se engancharía a este canal para seguir el desarrollo de una muerte en directo. Algo del todo natural, cierto, pero que creo que aún debería conservarse como el último bien o legado del todo ser humano. Hasta los gatos, cuando saben que van a hacerlo se retiran del resto para, según afirman los veterinarios, hacerlo con dignidad. Por algo será.

OS RECUERDO: PRESENTACIÓN DE LOS DIABLOS DEL MAR EN VALENCIA. CASA DEL LIBRO. 24 DE MARZO 2009 A LAS 19.30 HORAS. PRESENTA EL ACTO: PAULA CAMACHO MARTÍNEZ

lunes, 2 de febrero de 2009

LÁGRIMAS Y LÁGRIMAS




No hace falta que diga que la imagen de las lágrimas de Roger Federer, uno de los mejores tenistas en activo de todos los tiempos, han dado varias veces la vuelta al mundo. Probablemente, el que no entienda mucho de tenis pensó que su estado de ánimo se debió simplemente a la pérdida de aquel encuentro del Abierto de Australia. Sin embargo, los más asiduos a este deporte comprendieron de pronto que, tras ese llanto, se escondía en realidad el amargo rostro de la impotencia y la certeza de que muy difícilmente, por no mencionar la palabra imposible, Federer volverá a ocupar el cetro mundial de este deporte. Y es que, plantee el partido como lo plantee, la potente zurda de Nadal le tiene tomada la medida y por más que se vaya al fondo de la pista, suba a la red, juegue en tierra batida, asfalto o hierba, el mallorquín se las hace pasar perras antes de levantar los brazos y morder el trofeo de campeón.

Quizás la maldita presión que le agarrota mentalmente cada vez que se enfrenta al español, es lo que le impide obtener ese punto de fortuna que necesita para derrotar a un Nadal que, a cada final que disputa contra el suizo, se frota las manos pensando en el notable incremento de puntos ATP y el no menor “subidón” de su cuenta corriente.

De siempre se dice que ni la presión ni la obsesión suelen ser buenas compañeras de viaje. Y en esa mirada del campeón suizo, por más que intentara ocultarlo, se notaba a espuertas esa imperiosa necesidad de victoria para que, al menos, no empiece a ser recordado por aquel tenista genial que intentó mil veces vencer a Nadal y no lo logró. Quizás su explosión de rabia contenida en la recogida de trofeos fuera por eso y provocó, lógicamente, que esas lágrimas del “ídolo caído” dieran la vuelta al mundo.

Lástima que esos mismos telediarios y medios de comunicación, no se preocupen tanto en dedicar sus espacios a otras lágrimas más importantes como las de esa mujer anónima maltratada que, aterrada, aún duda si telefonear a la policía en busca de una ayuda que suele llegar siempre tarde, a las lágrimas de ese/a joven al/a que cada mañana se le hace un mundo agarrar su mochila porque es insultado y vejado en el instituto por aquellos a quiénes encima les ampara un deleznable e ineficaz sistema educativo, a las lágrimas de ese desempleado de cincuenta años, con media vida trabajada a cuestas, que se encuentra de pronto como un juguete roto en tierra de nadie, a las lágrimas de esos jóvenes que intentan desesperados acceder a su primera vivienda o a un empleo que se tercia, más que nunca, imposible, a las lágrimas de los tantos que han de tomar las maletas y separarse de los suyos porque su ciudad está quemada por la desidia, a las lágrimas de impotencia de aquellos padres que tienen que soportar como la justicia no castiga en su justa y coherente medida a aquel malnacido que abusó de sus hijos, a las lágrimas de aquellas madres que lloran la muerte de sus hijos en una conflictos bélicos lejanos, a las lágrimas de quiénes pierden a los suyos en los accidente de tráfico cada fin de semana… Si, es una lástima que nadie le preste la atención debida a ellos y si tanta a un “pobre” tenista obsesionado por derrotar a Nadal.

lunes, 26 de enero de 2009

LAS CUENTAS QUE NO CUADRAN




Mire por donde se mire, por más que gire el periscopio de un lado a otro o vaya de arriba a abajo, hay cuentas que no cuadran.

ING, el gigante holandés, supuestamente “uno de los grupos bancarios más potentes que existen y que más beneficios aportan a sus miles de clientes por todo el mundo”, según la constante y redundante publicidad con la que nos suele “machacar” hasta la saciedad por radio, televisión y prensa, salta ahora a la palestra, aprovechando la crisis y que el Pisuerga pasa por Valladolid, para anunciar a bombo y platillo que se añade a la nueva moda de los despidos en masa.

De momento, ING acaba de reconocer que sus pérdidas en 2008 han rozado los 1000 millones de euros (que traducido a pesetas resulta que no hay pantalla de calculadora corriente que lo resista). Añadido a eso, y en poco menos que una semana después de que Microsoft anunciara 5000 despidos, apuntan que nada más y nada menos que 7000 trabajadores tomarán el camino de la calle durante 2009 a fin de reducir esos costes porque, entiéndanlo, ya sea por una razón o por otra, se demuestra la misma ley universal de "siempre": Si la gestión resulta positiva y con beneficios, la gloria y los dividendos son "siempre" para los jefes y si, por el contrario, la misma se torna en números rojos, la miseria, la culpa y las repercusiones son "siempre" para los empleados. Así de claro ha sido, es y me temo que será siempre por más que avancen los tiempos.

En cualquier caso, Michael Tilmant, consejero delegado de ING, ha presentado su dimisión, que por cierto deberá ser ratificada en una próxima reunión de accionistas el 27 de abril. Sí, por supuesto, es lo que usted está pensando, otro pez gordo que a buen seguro, tras percibir un suculento finiquito y “cargarse” todos esos puestos de trabajo, se retira forrado hasta las cejas a pasar sus últimos años en algún lugar de Hawai o las Bahamas.

A todo esto, ING, imagino que en un alarde de ingenio por mantener la fidelidad y confianza de sus clientes, tranquiliza al personal comunicando que la división bancaria ha generado unos beneficios de 500 millones de euros pero que, por el contrario, es la división de seguros la que ha perdido 9000 millones. Pues vaya, si eso es “fresh banking”, vuelvo a insistir en que prefiero la vieja alcancía de lata de mi abuela, que esa no falla ni terminará echando a nadie a la calle.

Por cierto, olvídense de los coches de Fórmula 1 con los colores anaranjados del ¿gigante? holandés y de tanto “machacón” televisivo porque parece que los “cerebros tulipanes” han recapacitado un poco y también recortarán en esas facetas. Normal.

Lo dicho, nueva multinacional que se retira la careta y se une al club de los despidos eliminando 7000 puestos de trabajo más. Y se ve que, como el virus de la gripe que avanza imparable por estas fechas, otras empresas continúan presentando enormes cuentas negativas con las consiguientes e inmediatas acciones de despidos. La última en hacerlo, lo acabo de oír en la Cadena SER hace unos minutos, es otra gran multinacional holandesa, Phillips, que acaba de anunciar una pérdida de 1400 millones en el último ejercicio y, por consiguiente, dará la patada a 6000 empleados. Y es que queda ya muy claro que el trabajador en la empresa, desde hace mucho tiempo, ha dejado de ser un valor en alza para pasar a convertirse en un estorbo.


Espero sinceramente que los reajustes, que unas y otras prometen, y que su filosofía de aciertos, que le hacían crecer en bolsa no hace mucho tiempo, vuelvan a producirse y pronto, muy pronto, estas firmas que sólo encuentran en los despidos masivos la única vía de mejora, comiencen a rectificar en sus medidas.

miércoles, 21 de enero de 2009

HOY ME TOCA GUARDAR SILENCIO



DISCURSO INAUGURAL DE BARACK OBAMA

Queridos conciudadanos:

Me presento aquí hoy humildemente consciente de la tarea que nos aguarda, agradecido por la confianza que habéis depositado en mí, conocedor de los sacrificios que hicieron nuestros antepasados. Doy gracias al presidente Bush por su servicio a nuestra nación y por la generosidad y la cooperación que ha demostrado en esta transición.
Son ya 44 los estadounidenses que han prestado juramento como presidentes. Lo han hecho durante mareas de prosperidad y en aguas pacíficas y tranquilas. Sin embargo, en ocasiones, este juramento se ha prestado en medio de nubes y tormentas. En esos momentos, Estados Unidos ha seguido adelante, no sólo gracias a la pericia o la visión de quienes ocupaban el cargo, sino porque Nosotros, el Pueblo, hemos permanecido fieles a los ideales de nuestros antepasados y a nuestros documentos fundacionales. Así ha sido. Y así debe ser con esta generación de estadounidenses.
Es bien sabido que estamos en medio de una crisis. Nuestro país está en guerra contra una red de violencia y odio de gran alcance. Nuestra economía se ha debilitado enormemente, como consecuencia de la codicia y la irresponsabilidad de algunos, pero también por nuestra incapacidad colectiva de tomar decisiones difíciles y preparar a la nación para una nueva era. Se han perdido casas; se han eliminado empleos; se han cerrado empresas. Nuestra sanidad es muy cara; nuestras escuelas tienen demasiados fallos; y cada día trae nuevas pruebas de que nuestros usos de la energía fortalecen a nuestros adversarios y ponen en peligro el planeta.
Estos son indicadores de una crisis, sujetos a datos y estadísticas. Menos fácil de medir pero no menos profunda es la destrucción de la confianza en todo nuestro territorio, un temor persistente de que el declive de Estados Unidos es inevitable y la próxima generación tiene que rebajar sus miras. Hoy os digo que los problemas que nos aguardan son reales. Son graves y son numerosos. No será fácil resolverlos, ni podrá hacerse en poco tiempo. Pero debes tener clara una cosa, América: los resolveremos.
Hoy estamos reunidos aquí porque hemos escogido la esperanza por encima del miedo, el propósito común por encima del conflicto y la discordia. Hoy venimos a proclamar el fin de las disputas mezquinas y las falsas promesas, las recriminaciones y los dogmas gastados que durante tanto tiempo han sofocado nuestra política.
Seguimos siendo una nación joven, pero, como dicen las Escrituras, ha llegado la hora de dejar a un lado las cosas infantiles. Ha llegado la hora de reafirmar nuestro espíritu de resistencia; de escoger lo mejor que tiene nuestra historia; de llevar adelante ese precioso don, esa noble idea, transmitida de generación en generación: la promesa hecha por Dios de que todos somos iguales, todos somos libres, y todos merecemos una oportunidad de buscar toda la felicidad que nos sea posible.
Al reafirmar la grandeza de nuestra nación, sabemos que esa grandeza no es nunca un regalo. Hay que ganársela. Nuestro viaje nunca ha estado hecho de atajos ni se ha conformado con lo más fácil. No ha sido nunca un camino para los pusilánimes, para los que prefieren el ocio al trabajo, o no buscan más que los placeres de la riqueza y la fama. Han sido siempre los audaces, los más activos, los constructores de cosas -algunos reconocidos, pero, en su mayoría, hombres y mujeres cuyos esfuerzos permanecen en la oscuridad- los que nos han impulsado en el largo y arduo sendero hacia la prosperidad y la libertad.
Por nosotros empaquetaron sus escasas posesiones terrenales y cruzaron océanos en busca de una nueva vida. Por nosotros trabajaron en condiciones infrahumanas y colonizaron el Oeste; soportaron el látigo y labraron la dura tierra. Por nosotros combatieron y murieron en lugares como Concord y Gettysburg, Normandía y Khe Sahn. Una y otra vez, esos hombres y mujeres lucharon y se sacrificaron y trabajaron hasta tener las manos en carne viva, para que nosotros pudiéramos tener una vida mejor. Vieron que Estados Unidos era más grande que la suma de nuestras ambiciones individuales; más grande que todas las diferencias de origen, de riqueza, de partido.
Ése es el viaje que hoy continuamos. Seguimos siendo el país más próspero y poderoso de la Tierra. Nuestros trabajadores no son menos productivos que cuando comenzó esta crisis. Nuestras mentes no son menos imaginativas, nuestros bienes y servicios no son menos necesarios que la semana pasada, el mes pasado ni el año pasado. Nuestra capacidad no ha disminuido. Pero el periodo del inmovilismo, de proteger estrechos intereses y aplazar decisiones desagradables ha terminado; a partir de hoy, debemos levantarnos, sacudirnos el polvo y empezar a trabajar para reconstruir Estados Unidos.
Porque, miremos donde miremos, hay trabajo que hacer. El estado de la economía exige actuar con audacia y rapidez, y vamos a actuar; no sólo para crear nuevos puestos de trabajo, sino para sentar nuevas bases de crecimiento. Construiremos las carreteras y los puentes, las redes eléctricas y las líneas digitales que nutren nuestro comercio y nos unen a todos. Volveremos a situar la ciencia en el lugar que le corresponde y utilizaremos las maravillas de la tecnología para elevar la calidad de la atención sanitaria y rebajar sus costes. Aprovecharemos el sol, los vientos y la tierra para hacer funcionar nuestros coches y nuestras fábricas. Y transformaremos nuestras escuelas y nuestras universidades para que respondan a las necesidades de una nueva era. Podemos hacer todo eso. Y todo lo vamos a hacer.
Ya sé que hay quienes ponen en duda la dimensión de mis ambiciones, quienes sugieren que nuestro sistema no puede soportar demasiados grandes planes. Tienen mala memoria. Porque se han olvidado de lo que ya ha hecho este país; de lo que los hombres y mujeres libres pueden lograr cuando la imaginación se une a un propósito común y la necesidad al valor.
Lo que no entienden los escépticos es que el terreno que pisan ha cambiado, que las manidas discusiones políticas que nos han consumido durante tanto tiempo ya no sirven. La pregunta que nos hacemos hoy no es si nuestro gobierno interviene demasiado o demasiado poco, sino si sirve de algo: si ayuda a las familias a encontrar trabajo con un sueldo decente, una sanidad que puedan pagar, una jubilación digna. En los programas en los que la respuesta sea sí, seguiremos adelante. En los que la respuesta sea no, los programas se cancelarán. Y los que manejemos el dinero público tendremos que responder de ello -gastar con prudencia, cambiar malos hábitos y hacer nuestro trabajo a la luz del día-, porque sólo entonces podremos restablecer la crucial confianza entre el pueblo y su gobierno.
Tampoco nos planteamos si el mercado es una fuerza positiva o negativa. Su capacidad de generar riqueza y extender la libertad no tiene igual, pero esta crisis nos ha recordado que, sin un ojo atento, el mercado puede descontrolarse, y que un país no puede prosperar durante mucho tiempo cuando sólo favorece a los que ya son prósperos. El éxito de nuestra economía ha dependido siempre, no sólo del tamaño de nuestro producto interior bruto, sino del alcance de nuestra prosperidad; de nuestra capacidad de ofrecer oportunidades a todas las personas, no por caridad, sino porque es la vía más firme hacia nuestro bien común.
En cuanto a nuestra defensa común, rechazamos como falso que haya que elegir entre nuestra seguridad y nuestros ideales. Nuestros Padres Fundadores, enfrentados a peligros que apenas podemos imaginar, elaboraron una carta que garantizase el imperio de la ley y los derechos humanos, una carta que se ha perfeccionado con la sangre de generaciones. Esos ideales siguen iluminando el mundo, y no vamos a renunciar a ellos por conveniencia. Por eso, a todos los demás pueblos y gobiernos que hoy nos contemplan, desde las mayores capitales hasta la pequeña aldea en la que nació mi padre, os digo: sabed que Estados Unidos es amigo de todas las naciones y todos los hombres, mujeres y niños que buscan paz y dignidad, y que estamos dispuestos a asumir de nuevo el liderazgo.
Recordemos que generaciones anteriores se enfrentaron al fascismo y el comunismo no sólo con misiles y carros de combate, sino con alianzas sólidas y convicciones duraderas. Comprendieron que nuestro poder no puede protegernos por sí solo, ni nos da derecho a hacer lo que queramos. Al contrario, sabían que nuestro poder crece mediante su uso prudente; nuestra seguridad nace de la justicia de nuestra causa, la fuerza de nuestro ejemplo y la moderación que deriva de la humildad y la contención.
Somos los guardianes de este legado. Guiados otra vez por estos principios, podemos hacer frente a esas nuevas amenazas que exigen un esfuerzo aún mayor, más cooperación y más comprensión entre naciones. Empezaremos a dejar Irak, de manera responsable, en manos de su pueblo, y a forjar una merecida paz en Afganistán. Trabajaremos sin descanso con viejos amigos y antiguos enemigos para disminuir la amenaza nuclear y hacer retroceder el espectro del calentamiento del planeta. No pediremos perdón por nuestra forma de vida ni flaquearemos en su defensa, y a quienes pretendan conseguir sus objetivos provocando el terror y asesinando a inocentes les decimos que nuestro espíritu es más fuerte y no podéis romperlo; no duraréis más que nosotros, y os derrotaremos.
Porque sabemos que nuestra herencia multicolor es una ventaja, no una debilidad. Somos una nación de cristianos y musulmanes, judíos e hindúes, y no creyentes. Somos lo que somos por la influencia de todas las lenguas y todas las culturas de todos los rincones de la Tierra; y porque probamos el amargo sabor de la guerra civil y la segregación, y salimos de aquel oscuro capítulo más fuertes y más unidos, no tenemos más remedio que creer que los viejos odios desaparecerán algún día; que las líneas tribales pronto se disolverán; y que Estados Unidos debe desempeñar su papel y ayudar a iniciar una nueva era de paz.
Al mundo musulmán: buscamos un nuevo camino hacia adelante, basado en intereses mutuos y mutuo respeto. A esos líderes de todo el mundo que pretenden sembrar el conflicto o culpar de los males de su sociedad a Occidente: sabed que vuestro pueblo os juzgará por lo que seáis capaces de construir, no por lo que destruyáis. A quienes se aferran al poder mediante la corrupción y el engaño y acallando a los que disienten, tened claro que la historia no está de vuestra parte; pero estamos dispuestos a tender la mano si vosotros abrís el puño.
A los habitantes de los países pobres: nos comprometemos a trabajar a vuestro lado para conseguir que vuestras granjas florezcan y que fluyan aguas potables; para dar de comer a los cuerpos desnutridos y saciar las mentes sedientas. Y a esas naciones que, como la nuestra, disfrutan de una relativa riqueza, les decimos que no podemos seguir mostrando indiferencia ante el sufrimiento que existe más allá de nuestras fronteras, ni podemos consumir los recursos mundiales sin tener en cuenta las consecuencias. Porque el mundo ha cambiado, y nosotros debemos cambiar con él.
Mientras reflexionamos sobre el camino que nos espera, recordamos con humilde gratitud a esos valerosos estadounidenses que en este mismo instante patrullan desiertos lejanos y montañas remotas. Tienen cosas que decirnos, del mismo modo que los héroes caídos que yacen en Arlington nos susurran a través del tiempo. Les rendimos homenaje no sólo porque son guardianes de nuestra libertad, sino porque encarnan el espíritu de servicio, la voluntad de encontrar sentido en algo más grande que ellos mismos. Y sin embargo, en este momento -un momento que definirá a una generación-, ese espíritu es precisamente el que debe llenarnos a todos.
Porque, con todo lo que el gobierno puede y debe hacer, a la hora de la verdad, la fe y el empeño del pueblo norteamericano son el fundamento supremo sobre el que se apoya esta nación. La bondad de dar cobijo a un extraño cuando se rompen los diques, la generosidad de los trabajadores que prefieren reducir sus horas antes que ver cómo pierde su empleo un amigo: eso es lo que nos ayuda a sobrellevar los tiempos más difíciles. Es el valor del bombero que sube corriendo por una escalera llena de humo, pero también la voluntad de un padre de cuidar de su hijo; eso es lo que, al final, decide nuestro destino.
Nuestros retos pueden ser nuevos. Los instrumentos con los que los afrontamos pueden ser nuevos. Pero los valores de los que depende nuestro éxito -el esfuerzo y la honradez, el valor y el juego limpio, la tolerancia y la curiosidad, la lealtad y el patriotismo- son algo viejo. Son cosas reales. Han sido el callado motor de nuestro progreso a lo largo de la historia. Por eso, lo que se necesita es volver a estas verdades. Lo que se nos exige ahora es una nueva era de responsabilidad, un reconocimiento, por parte de cada estadounidense, de que tenemos obligaciones con nosotros mismos, nuestro país y el mundo; unas obligaciones que no aceptamos a regañadientes sino que asumimos de buen grado, con la firme convicción de que no existe nada tan satisfactorio para el espíritu, que defina tan bien nuestro carácter, como la entrega total a una tarea difícil.
Éste es el precio y la promesa de la ciudadanía.
Ésta es la fuente de nuestra confianza; la seguridad de que Dios nos pide que dejemos huella en un destino incierto.
Éste es el significado de nuestra libertad y nuestro credo, por lo que hombres, mujeres y niños de todas las razas y todas las creencias pueden unirse en celebración en este grandioso Mall y por lo que un hombre a cuyo padre, no hace ni 60 años, quizá no le habrían atendido en un restaurante local, puede estar ahora aquí, ante vosotros, y prestar el juramento más sagrado.
Marquemos, pues, este día con el recuerdo de quiénes somos y cuánto camino hemos recorrido. En el año del nacimiento de Estados Unidos, en el mes más frío, un pequeño grupo de patriotas se encontraba apiñado en torno a unas cuantas hogueras mortecinas a orillas de un río helado. La capital estaba abandonada. El enemigo avanzaba. La nieve estaba manchada de sangre. En un momento en el que el resultado de nuestra revolución era completamente incierto, el padre de nuestra nación ordenó que leyeran estas palabras:
"Que se cuente al mundo futuro... que en el más profundo invierno, cuando no podía sobrevivir nada más que la esperanza y la virtud... la ciudad y el campo, alarmados ante el peligro común, se apresuraron a hacerle frente".
América. Ante nuestros peligros comunes, en este invierno de nuestras dificultades, recordemos estas palabras eternas. Con esperanza y virtud, afrontemos una vez más las corrientes heladas y soportemos las tormentas que puedan venir. Que los hijos de nuestros hijos puedan decir que, cuando se nos puso a prueba, nos negamos a permitir que se interrumpiera este viaje, no nos dimos la vuelta ni flaqueamos; y que, con la mirada puesta en el horizonte y la gracia de Dios con nosotros, seguimos llevando hacia adelante el gran don de la libertad y lo entregamos a salvo a las generaciones futuras.
Gracias, que Dios os bendiga, que Dios bendiga a América.